lunes, 20 de febrero de 2023

LA PIEDAD POPULAR, PIEDAD DE LA SENSIBILIDAD.

 

Según se acerca el Miércoles de Ceniza, se advierten con más intensidad, la emoción y la agitación en el mundo cofrade. Ha pasado casi un año desde el anterior Domingo de Resurrección y tanto cofrades como hermandades destilan ilusión por los cuatro costados ante una nueva Semana Santa. Es el momento de volver a reunirse con el resto de los hermanos,  de asistir a ensayos y reuniones, de repasar el buen estado de túnicas, hábitos y antifaces, de sacar lustre a los enseres procesionales y por supuesto, de prepararse espiritualmente para conmemorar la Pasión y Muerte de Nuestro Señor y celebrar su Resurrección. Los diferentes actos religiosos, eucaristías, oraciones que organizan las diferentes cofradías tienen como principal objetivo que tanto los cofrades, como el resto de los creyentes se preparen para celebrar consciente, esperanzadamente y en comunión con  la Iglesia, los hechos más trascendentales  de la Historia y que son el fundamento de nuestra Fe.


Estas manifestaciones de la piedad popular que se desarrollan durante la Cuaresma y que culminan con las diferentes procesiones suscitan notables dudas en muchas personas, creyentes y no creyentes sobre su racionalidad, autenticidad, ortodoxia, adecuación a los tiempos en que vivimos, etcétera. Sin embargo, en muchas ocasiones dichas opiniones responden más a tópicos, y al desconocimiento de la piedad popular que a la realidad de la misma. Por supuesto, que hay ejercicios de piedad popular en las que se puede advertir una interpretación errónea de las Escrituras, exageraciones o un alejamiento más que notable de los fundamentos y valores de la Fe católica, que suelen deberse a tradiciones originadas más en lo terrenal que en lo espiritual. También es cierto que hay no pocas manifestaciones de piedad popular que han devenido en una mera tradición folklórica en la que muchos de sus participantes desconocen su significado más profundo. Esto no es del todo un problema, ya que, en realidad, todo aquello que no resta, puede sumar. El problema se produce cuando a raíz del desconocimiento de algunos y de los prejuicios de otros, se pretende borrar de muchas fiestas y tradiciones populares cualquier huella de contenido espiritual en general y cristiano en particular.


Así todo, creo que podemos estar seguros de que los ejercicios de piedad popular son respuestas legítimas a la necesidad y al deseo de los participantes de acercarse a Dios. La religión es la búsqueda del ser humano de la forma de recuperar su ligazón con Dios, mientras que el propio Dios sale a nuestro encuentro, como el padre misericordioso de la parábola (Lc. 15, 11-32) para perdonarnos y ofrecernos un sitio en la mesa de su banquete. Así pues, ¿cómo no va a un sentimiento religioso auténtico en la piedad popular? Un sentimiento nacido del amor a Dios, que como cualquier amor se escapa del análisis racional y de la experimentación empírica y que por lo tanto no puede ser comprendido más que desde el misterio (Armstrong. K., Una historia de Dios, Barcelona, 1995, pp. 251-252) del impulso hacia la trascendencia y al amor que alienta nuestro espíritu y que junto a  nuestra capacidad racional componen lo que nos hace humanos.


En muchos pasajes de los evangelios vemos a Jesús, desde su niñez (Lc. 2, 47), hasta los momentos previos a su muerte (Mc. 11, 27-33), debatiendo con los doctores de la Ley, con los mandatarios de su época (Jn. 18, 28-37) y hasta con el demonio (Lc. 4, 1-12) con precisión, conocimiento y “autoridad” (Mc. 1, 22). También le oímos señalar frecuentemente la absoluta importancia que tienen el conocimiento y la correcta  comprensión de las Escrituras (Mt. 15, 3-6; Jn. 5, 39) para que los fieles vivan según su Fe, preparando la llegada del Reino de Dios. Sin embargo, no debemos olvidar las palabras del propio Jesús: “ (...) Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños” (Mt. 11, 25). Porque Jesús también valoraba mucho la sabiduría popular de los que escuchaban su predicación y las expresiones espontáneas de Fe y de aprecio que aquellos mismos realizaban. Las parábolas mediante las cuales explicaba el Reino de Dios tenían como destinatario a la mayoría de la población de su época, que no tenía acceso a la misma formación que los doctores de la Ley. Jesús, además, narraba las parábolas no sólo con bellas palabras, sino que también con los recursos literarios del buen narrador de cuentos populares, tanto para que el relato sea agradable para quien lo escucha, como para que lo recuerde en el futuro y, a su vez, se lo transmita a otros. Así las parábolas están trufadas de llamadas a la atención de los oyentes, tienen un ritmo en el relato que se mantiene con la repetición de ciertos elementos dentro de la narración para que sea más fácil recordarla, presentan imágenes, personajes, acciones y lugares reconocibles para el público al que iban dirigidas, etc.


Los seres humanos nos sentimos fascinados por las bellas historias bien contadas, porque dentro de cada uno de nosotros existe un impulso creativo destinado a trascender más allá de la realidad aparente de lo material, que para los que somos cristianos nos ayuda a reconstruir la ligazón con Dios que mencionaba más arriba. Como explica el escritor católico inglés J. R. R. Tolkien, dicho impulso se deriva de nuestra condición de hijos de Dios y nos confiere la capacidad de crear, de subcrear según el profesor Tolkien, arte, belleza en consonancia con la creación realizada por el propio Dios (Tolkien, J.R.R. , "Sobre los Cuentos de Hadas" en Cuentos desde el Reino Peligroso, Barcelona, 2012, ed. electrónica), ya que “todos los relatos se harían verdad en el escatón (el final de los tiempos y el inicio del reino de Dios)” (Milbank, A., La teología de Chesterton y Tolkien, Granada, 2022, p. 57). Así pues, aunque siempre actuando con infinita cautela para evitar absurdas o peligrosas interpretaciones y acciones, no tiene por qué haber una falta de coherencia cuando, por ejemplo en el rezo del Via Crucis, conmemoramos episodios de la Pasión del Señor que no están recogidos en los Evangelios canónicos.


Lo mismo sucede con la mayoría de las manifestaciones de la piedad popular que, en ocasiones son tachadas de demasiado espontáneas o llanas. Si recordamos el pasaje de la hemorroísa (Lc. 8, 43-48), vemos cómo esta mujer enferma aprovecha la circunstancia de que una multitud rodeaba a Jesús para tocar el manto del Señor con la esperanza de que tal mínimo contacto la curase de su enfermedad. Efectivamente al tocar el manto de Jesús queda curada, Jesús lo percibe y pregunta quién le ha tocado La mujer ve que su acción ya no va a pasar inadvertida y postrada ante los pies de Jesús cuenta, con la multitud a su alrededor, que ha sido ella quien tocó al Señor por su enfermedad. Probablemente, esta mujer esté atemorizada y avergonzada. La Ley no veía con buenos ojos que una mujer se acercara y, menos aún, que tocara a un hombre que no fuera de su familia, además es esa época mucha gente asociaba determinadas enfermedades a castigos divinos, por lo que la multitud podía considerar que esa mujer había cometido varios pecados muy graves. Además, ella sabe que habrá quien piense que su esperanza de ser curada por haber tocado el manto de Jesús es irracional y rayana con la superchería. Sin embargo, Jesús no le reprocha nada, no la avergüenza, no la castiga, como estarían esperando más de uno en ese momento. Jesús tan solo certifica que la Fe de esta mujer, a la que llama hija, no solo la curado de su enfermedad, sino que también la ha salvado. Jesús aprueba la acción de esta mujer porque dicha acción evidenciaba la Fe que ella tenía en Jesús.


En un sentido similar, cuando veneramos una imagen de Jesús o de Nuestra Señora mediante la oración, o con una reverencia, un beso,  o en la procesión estamos manifestando nuestra Fe en Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo, en quien depositamos nuestra Esperanza, porque sabemos el Amor que nos tiene porque "da la vida por sus amigos": nosotros y que tan sólo nos pide que también le amemos a Él y a nuestro prójimo (Jn. 15, 12-17). Como explica Daniel Cuesta una imagen puede tener la capacidad de “acercar a la gente a Dios, de hacer empatizar con lo divino, y así desde su realidad material de obra artística, abrir a quien la contempla y a quien ora ante ella la puerta de la trascendencia” (Cuesta, D., La procesión va por dentro, Bilbao, 2020, ed. electrónica). Es decir, se nos abre la vía para recuperar nuestro vínculo con Dios de una forma aparentemente irracional, pero que forma parte de nuestra esencia como seres humanos (Armstrong, K., op. cit., p. 264).


Quiero terminar con una experiencia personal. Yo también participé de esas reticencias a la piedad popular que he señalado más arriba. Desde que tengo memoria soy creyente, soy católico y practicante. Después de tomar la Primera Comunión, seguí asistiendo a la catequesis parroquial, en mi pueblo: Sestao, hasta que recibí la Confirmación, después de la cual me integré en la JEC, en mis años de universitario. 


La Juventud Estudiante Católica es uno de los movimientos especializados de la Acción Católica, como la JOC y la HOAC. Mis años de militancia en la JEC no pudieron ser más satisfactorios, la Revisión de Vida y la práctica de la mediación me proporcionaron medios y oportunidades para vivir mi Fe, tanto en la comunidad de fieles, como en la sociedad. Como la Revisión de Vida es un método que exige un amplio conocimiento de las Escrituras, en especial de los Evangelios, durante aquellos años recibí un notable bagaje en torno la historia, contenido e interpretación de los mismos, y de los aspectos “intelectuales” de la Fe.

Sin embargo, cuando vine a estudiar a Salamanca, tuve la oportunidad de conocer la experiencia de Fe, que como cofrades que eran, varios compañeros zamoranos me explicaron. También, al ejercer como catequista de Confirmación en la parroquia de San Pablo, sede  canónica de la Congregación de Jesús Rescatado y Nª Sª de las Angustias, fui conociendo más detalles de lo que significaba ser cofrade. Hasta que por fin, impulsados por nuestra hija mayor, los cuatro miembros de la familia llegamos a ser hermanos de la Congregación.


Así, vivimos nuestra Fe en comunidad, en los diferentes actos y eucaristías que organiza la Congregación a lo largo del año, y hacemos profesión pública de la Fe en las calles de Salamanca en la procesión del Viernes Santo. Durante la procesión disfruto del honor de ser uno de los hermanos que cargan en sus hombros la imagen de Nuestra Señora de las Angustias, pero que en realidad es la propia Madre de Dios quien nos guía a nosotros para que nos encontremos con su Hijo: nuestro Salvador.


Decía al principio que muchas veces las reticencias a la piedad popular vienen provocadas por desconocimiento de la misma. Sin embargo, si practicamos las manifestaciones de la piedad popular además de con la Fe, la Esperanza y el Amor, que son las virtudes que debe cultivar todo creyente, con sensibilidad descubrimos una hermosa y fructífera forma de acercarnos a Dios (Milbank, A., op. cit., p. 251) y de llevar una vida cristiana en comunión con nuestros hermanos y con la totalidad de la Iglesia. Puedo dar fe de ello. 


lunes, 16 de enero de 2023

ANIVERSARIO DEL FALLECIMIENTO DE CHRISTOPHER TOLKIEN, EL GUÍA DE ARDA.

 


El 16 de enero de 2020, falleció Christopher Tolkien, gracias a la Sociedad Tolkien Española disfruté de la oportunidad de escribir y publicar el artículo que aparece más abajo en el nº 93, verano de 2020, de la revista de la STE: Estel. Creo que los tres años pasados y todo lo sucedido en el mundo tolkiendili desde la muerte de Christopher Tolkien han hecho aún más evidentes la grandeza de la tarea que realizó Christopher al cuidado científico y emocional de la obra de su padre, y el vacío que dejó su desaparición, así que este tercer aniversario puede ser un buen momento para recordar aquel artículo.


Finalmente, quiero agradecer a la Sociedad Tolkien Española, su Comisión de Humanidades, el Consejo Editorial de la revista Estel,  y al Smial Montaraz al que pertenezco por la oportunidad que me ofrecieron de escribir este humilde homenaje a Christopher Tolkien.


EL GUÍA DE ARDA


La reciente muerte de Christopher Tolkien ha sido un golpe para todos los que amamos la Tierra Media. Tras su fallecimiento, los medios de comunicación han destacado su papel de guardián, de albacea, de paladín, de editor y divulgador de la obra de su padre. Todo ello es cierto, pero para los lectores de Tolkien también era el mejor guía en Arda, que no siempre es un territorio fácil ni seguro.


La recopilación de los manuscritos inéditos de su padre, supuso una tarea enorme, que ya adquirió proporciones titánicas cuando tuvo que ordenarlos y transcribirlos desde la difícil letra del profesor. Además, se preocupó de que presentaran  la coherencia narrativa necesaria tanto para su publicación, como para que el pulso y el espíritu de la obra de su padre se mantuviera de principio a fin, como alcanzó con el hito de la publicación de El Silmarillion. 


La lectura de las cinco obras que componen el volumen de El Silmarillion nos muestra la dificultad de dicha tarea en un libro que no es una novela, ni un conjunto de cuentos de hadas, ni un cantar de gesta que alumbra un idioma nuevo para la literatura, ni la recopilación de los mitos de un pueblo sobre sus tiempos antiguos, ni las epopeyas homéricas, ni las sagas nórdicas, ni el Pentateuco, pero que participa de las características de todos ellos.


Y es que El Silmarillion fue la primera obra de Tolkien que leí. Después de tener un profesor fantástico (José Antonio Rojas, del Colegio Nª Sª de Begoña, La Salle, de Sestao) que nos contaba El Señor de los Anillos a sus alumnos de 6º de EGB con auténticos "storyboard" en la pizarra, según lo iba leyendo él mismo, uno de mis amigos comenzó a leer El Silmarillion que había comprado su hermano mayor. Un día, mi amigo se nos presentó diciendo: “Ya no soy Ricardo. Soy Túrin Turambar, el amo de mi destino”.


Esas palabras me fascinaron, e insistí más allá de lo razonable para que me lo prestara. Creo que fue en el verano de 1984, cuando Christopher Tolkien me guió por primera vez hasta Arda. Aunque Túrin nunca llegó a ser mi personaje favorito, quedé voluntaria y felizmente atrapado allí. Los relatos reconstruidos por Christopher me descubrieron un mundo donde Elfos, Hombres y Enanos mostraban que el Valor, la Lealtad, la Amistad, el Honor, la Perseverancia y el Amor podían derrotar al Mal absoluto. Era justo lo que aquel chico de trece años, que era un “bicho raro” entre sus compañeros, necesitaba en aquel momento. Desde entonces, Christopher me ha guiado decenas de veces por Arda, que para todos los tolkiendili es nuestro mundo.


Por ello, no puedo menos que expresar mi agradecimiento a Christopher Tolkien por no haber dejado nunca de abrir caminos nuevos en la Tierra Media para que los podamos recorrer con la alegría de los Hobbits, la tenacidad de los Enanos, el valor de los Hombres y la sabiduría de los Elfos. 





viernes, 6 de enero de 2023

LA CARTA DE GASPAR






En el Palacio Invisible de Gaspar,

Gran Zigurat de Babilonia,

a 3 de Enero de 2023.


Queridos L. y A :

Como el año pasado, sólo podemos enviaros una carta de parte de Nosotros Tres. Ya que estamos reunidos en mi Palacio, soy yo, Gaspar, quien le dicta la carta a Qatuqabu, mi paje y escriba. ¡No sé qué haríamos los Tres sin nuestros pajes administrativos, ni sin nuestros pajes itinerantes, ni sin nuestros pajes residentes! Qatuqabu me dice que casi nadie conoce las diferentes categorías de pajes que trabajan con nosotros. Os lo explico en dos palabras; acabo de oír a Baltasar y a Melchor reírse, no se creen que yo sea capaz de explicar algo en dos palabras; [yo tampoco me lo creo]. *Nota secreta de Qatuqabu.*


Bueno, os cuento lo de los pajes. Los pajes administrativos trabajan en nuestros Palacios. Se encargan de organizar todo lo que conlleva el reparto de regalos, así que hay que diferentes puestos que desempeñan, como Qatuqabu que es el mejor escriba de la Historia, y desde que trabajó para la princesa poeta Enheduanna, hasta hoy mismo, ha aprendido a manejar todos los útiles de escritura que ha inventado la Humanidad. 


-Muchas gracias, mi señor.

-Es cierto Qatuqabu, nadie maneja el arte de la escritura como tú.


Los pajes itinerantes son los que conocéis vosotros y todo el mundo. Viajan por los cinco continentes recogiendo las cartas de los niños, bueno y las de los mayores también, organizan y participan en las cabalgatas y nos acompañan en el reparto de los regalos durante cada noche del 5 al 6 de Enero. Aunque contamos con muchos pajes itinerantes en nuestras plantillas, en bastantes ocasiones, también nos ayudan los pajes residentes. A ellos también los conocéis de sobra, son vuestra madre y vuestro padre.


Todas las madres y todos los padres colaboran con nosotros en el reparto de regalos, aunque desgraciadamente, no siempre pueden ayudarnos todo lo que desearían para que sus hijos reciban todos los regalos que se merecen. Ni nosotros mismos podemos llevar a todas las casas todos los regalos. Cuando los poderosos de vuestro mundo actúan sin Fe, ni Esperanza ni Amor, no podemos cumplir todos los deseos de los niños y sus familias.


Como sabéis hay una terrible guerra en Ucrania y temíamos que no podríamos organizar el reparto de regalos allí. Sin embargo, gracias a los pajes residentes de Ucrania y a la solidaridad de muchas personas, como, por ejemplo, varias cofradías salmantinas, entre ellas la vuestra, podremos repartir algunos regalos. Serán muchos menos de los que los niños y las niñas de Ucrania se merecen, pero ojalá pronto podamos llevarles todos los regalos, y sobre todo que puedan vivir en paz.


También es horrible lo que están sufriendo las niñas en Irán y Afganistán. Son dos países que están muy cerca de mi hogar, y a los que viajé muchas veces cuando era joven. Aunque los gobernantes de estos dos países dicen que ellos también rezan al Dios de Abraham, actúan como si no tuvieran Fe en Dios. Nadie puede decir que ama a Dios, si prohíbe que las niñas vayan al colegio, al instituto o a la universidad, o si cuando ya son adultas les impide ser personas y ser libres, como tampoco nadie puede bombardear colegios y hospitales y luego decir que ama a Dios. Al final, han sido más de dos palabras para contaros lo de los pajes, pero también tenemos que acordarnos de los que sufren la guerra y las injusticias.


Antes de terminar la carta, quiero contaros algo personal que sé que os causa mucha curiosidad: ¿por qué vuestro padre siempre os dice que él y yo somos amigos?, porque es así. Hace muchos años para vuestro padre, pero pocos para mí, él participó en una función de su parroquia en Sestao, en la que se representaba como Melchor, Baltasar y yo llegamos a Belén, y encontramos a Jesús para ofrecerle nuestros presentes y nuestro amor y devoción. En esa función, vuestro padre interpretaba al rey Gaspar, es decir a mí mismo. Quería preparar muy bien el papel, así que se puso en contacto conmigo para conocer mejor mi vida, mi personalidad, mis gestos, etc… Nos reunimos muchas veces y charlamos de lo divino y de lo humano, ya sabéis lo que le gusta hablar, por lo que nos hicimos muy buenos amigos y mantenemos el contacto habitualmente, sobre todo en Navidad. Sabed, además, que a vuestro padre le hizo mucha ilusión hacer de mí, del rey Gaspar, y que a mí me hizo mucha ilusión ayudarle a preparar el papel.


Ya ha llegado el momento de despedirnos hasta el año que viene. Melchor, Baltasar, todos los pajes y yo deseamos que os gusten mucho los regalos, que los disfrutéis, que los disfrutéis en familia, que compartáis los buenos momentos con vuestra madre y vuestro padre, con el resto de la familia, con vuestros amigos, que seáis muy felices y que tengáis mucha ilusión siempre. Si vosotros sois felices, si hay muchos niños, jóvenes, adultos, ancianos que son felices y tienen ilusión, el mundo será un lugar mejor para todos.




Muchos besos y abrazos de vuestros amigos los Reyes Magos:


MELCHOR, GASPAR Y BALTASAR


y también de vuestro amigo el escriba:


QATUQABU








miércoles, 14 de diciembre de 2022

LAS LUCES


 

Para cuando se publicó el Bando del alcalde todo el pueblo conocía ya su contenido. Hacía una semana que corría el rumor cuya veracidad fue tácitamente confirmada por varios de los concejales de la Corporación Municipal y finalmente certificada con la publicación del Bando de 2 de diciembre de 2022. El ayuntamiento de Fuentes de la Sierra no podía hacer frente ni a la factura del tradicional Belén luminoso de la localidad, que era conocido y admirado en toda la Comunidad autónoma, ni afrontar los gastos de la organización de los actos que se celebraban entre el 24 de diciembre y el 6 de enero. La economía del pueblo había estado siempre razonablemente saneada gracias a sus 7.526 vecinos censados y un número mayor de visitantes asiduos durante cualquier periodo vacacional o puentes festivos y la gestión municipal, sin ser excelente, no era especialmente reprochable. Sin embargo la desmesurada subida de los precios de los combustibles, de las fuentes de energía y de los suministros que requería el Ayuntamiento para desarrollar sus funciones hacían inviables dichos gastos navideños. 

Todo Fuentes de la Sierra se sentía comprometido con la celebración de la Navidad, y nadie dudaba de que el Ayuntamiento hubiera hecho todo lo posible para evitar la cancelación del Belén luminoso. Todos sabían que no era el momento de protestas y reproches, sino que era el momento de esforzarse en buscar alternativas y soluciones. El Grupo de Teatro de la Asociación de Mayores, el Club de Lectura de la Biblioteca Municipal, los alumnos y profesores del Colegio Severo Ochoa y del IES Jorge Manrique, el Grupo de Jóvenes de la Parroquia, todas las asociaciones de la localidad trasladaron al Ayuntamiento su disposición a colaborar para encontrar una solución para la Navidad fonteña.

Oksana Zdrenyk también había oído el rumor que luego pudo confirmar ella misma al leer el Bando Municipal. Oksana se sentía tan preocupada como el resto de los fonteños por la noticia. La gente del pueblo la había acogido con los brazos abiertos cuando, de niña, pasó varios veranos en la localidad como parte de los llamados Niños de Chernobyl a los que se ofrecía pasar unos meses al año alejados de la contaminación radioactiva. Durante aquellos años Oksana aprendió a hablar español con fluidez. Años después, se graduó simultáneamente en Filología española e inglesa en la Universidad de Kiev. Poco antes del inicio de la pandemia de la Covid 19 había obtenido una plaza como profesora de español en uno de los institutos de la capital ucraniana. Ahora, había tenido que abandonar su país en compañía de su hija Anelya, mientras que su marido Oleksandr había partido al frente, por culpa de la invasión rusa. Los vecinos de Fuentes de la Sierra volvieron a recibir a Oksana como una hija más del pueblo. El Ayuntamiento le propuso organizar cursos de español para los refugiados ucranianos que habían llegado a la provincia, y el profesor de inglés del Instituto le propuso que impartiera las clases de conversación a los alumnos de la línea bilingüe. Así que, Oksana era tan fonteña como ucraniana y sentía que tenía que aportar algo a su pueblo.

Mientras seguía pensando en lo que había leído en el Bando, Oksana se dirigía a su casa. Aquella tarde, si la conexión no fallaba, iba a hablar con Oleksandr. El regimiento de su marido contaba con un generador eléctrico que funcionaba tanto con energía solar, como con eólica, e incluso con una dinamo impulsada por medio de pedales, “el tour de las trincheras” lo llamaban los soldados. Como la electricidad generada era limitada, su uso estaba restringido a las necesidades de la defensa: comunicaciones, radares, etc… y a la pequeña enfermería del regimiento que, en parte, había sido dotada con instrumental sanitario donado por organizaciones sociales y religiosas de España. Si era posible, los soldados podían conectar sus teléfonos al generador para contactar con sus familias a través de una precaria conexión vía satélite, que en ocasiones era interferida por el ejército ruso. 

Oksana suspiró aliviada cuando oyó la voz de su marido al otro lado de la línea. Llevaban quince días sin poder hablar, así que para ellos dos y para la pequeña Anelya esa conversación era un acontecimiento. Casi cuando iban a despedirse, Olehsandr les contó que un teniente estaba intentando decorar las trincheras con algunos detalles navideños.

-El teniente Dziabko es un buen hombre que se preocupaba por su gente, pero no sé si así animará a los soldados o aumentará la nostalgia por sus familias y hogares.

Al día siguiente Oksana comentó con sus alumnos parte de la conversación que había tenido con su marido, siempre agradecían recibir noticias de su país. Cuando les contó la idea del teniente Dziabko una de sus alumnas de más edad, Iryna Hladushka, comentó que cuando era joven había trabajado en un taller semiclandestino, eran los tiempos de la URSS,  de adornos navideños, por lo que sabía elaborar adornos y velas navideñas.

-Iryna, además de felicitarte por lo bien que hablas ya en español; has usado el verbo elaborar en vez de hacer; me acabas de dar una idea para ayudar a nuestros vecinos de Fuentes de la Sierra, y rendir homenaje a nuestros paisanos que permanecen en Ucrania. Mirad, ésta es mi idea.- Según escuchaban a Oksana, los rostros de los refugiados reflejaban tanto la ilusión por ayudar a sus vecinos, como la añoranza por su país y sus seres queridos.

La mañana del 25 de diciembre de 2022, el teniente Vitalii Dziabko y el sargento Oleksandr Zdrenyk no pudieron evitar emocionarse mientras contemplaban el vídeo emitido por varias cadenas de televisión internacionales de un grupo de refugiados que había elaborado un Belén iluminado con velas tradicionales ucranianas para celebrar la Navidad con sus vecinos de un pueblo del interior de España llamado Fuentes de la Sierra.



domingo, 20 de noviembre de 2022

La Resistencia

 La Resistencia

  -Papá, si vas a ir a ese sitio ten cuidado, ¡que nadie te vea!

  El anciano respondió que tendría cuidado, más por no preocupar a su hijo, que por temer las consecuencias de que alguien le viera. Le parecía inconcebible tener miedo a esos cantamañanas, ¡cuánto agradecía a su abuelo que le hubiera enseñado esa palabra!, cuya absurda influencia gobernaba la sociedad.

  De hecho, le había parecido inconcebible que, después de casi un siglo de pandemias y crisis climáticas y cuando por fin se logró llevar a cabo la Megacumbre Global Virtual Presencial para la Justicia y la Sostenibilidad, la mayoría de los estados, alianzas, comunidades y redes hubieran decidido aceptar la propuesta de los Rebooters. Esa pequeña pero activa red, cuyas sencillas consignas eran vistas por prácticamente toda la población mundial varias veces al día en cualquiera de sus visualizadores personales. Su esposa y él fueron de los pocos que se sorprendieron al ver que tras el anuncio de la Portavoz de los Animadores de la MGVPJS, los sonrientes Rebooters apartaban a manotazos a la propia Portavoz del foco de la cámara para empezar a gritar sus consignas.

  -¡EL FUTURO ES VUESTRO! ¡EL FUTURO ES NUESTRO! DON’T LOOK BACK! ¡FELICIDAD!

  Eso era todo. Nunca gritaban nada más. Sin embargo, esas palabras lo cambiaron todo o lo reiniciaron todo, como desde entonces decían los Más Mejores Fieles a los Rebooters. Se prohibió mirar atrás, es decir, no estaba permitida la difusión de ningún contenido creativo anterior al establecimiento de la red de los Rebooters. De hecho, solo las emisiones de los Rebooters, es decir, sus consignas de siempre y algunas breves grabaciones suyas en las que celebraban su sincera amistad, circulaban libremente por el ciberespacio al que estaban conectadas todas las pantallas. El resto de los contenidos debía esperar a ser aprobado por los Rebooters o por el Club Próximo de los Más Mejores Fieles a los Rebooters. Como estas aprobaciones se demoraban mucho en el tiempo, al final se decidía que no se podía difundir esos contenidos porque ya estaban obsoletos. 

  El reinicio fue un éxito total y absoluto. Aunque la cultura y el ocio popular quedaron reducidos a las emisiones de los Rebooters, a casi nadie pareció importarle. De hecho, la sensación generalizada era de alegría y despreocupación por lo fácil y liberador que era, después de esos cien años tan difíciles, reírse, aunque fuera sin motivo, con los contenidos de los Rebooters.

  Sin embargo, y a pesar de las prohibiciones, su esposa había mantenido, escondidos en su casa, materiales y objetos que habían pertenecido a sus padres y abuelos. Ella insistió en ofrecer a su hijo una educación alternativa y clandestina, basada en un legado del pasado que el joven nunca podría utilizar, pero que su madre no estaba dispuesta a permitir que se perdieran.

  Cuando su esposa falleció, después de que los Rebooters también empezaran a aconsejar en cuestiones científicas, decidió aceptar la invitación que sutil, pero insistentemente, le había realizado un viejo amigo.

  -Sabía que no rechazarías mi oferta de unirte a la Resistencia. El nombre- le dijo su amigo, según entraban en el sótano donde celebraban las reuniones -es un homenaje a una serie de televisión del siglo XX que veían mis abuelos. Además, mi abuelo me contó que, a su vez, la serie era un homenaje a unas personas que lucharon por la libertad en una guerra de ese mismo siglo. Esa fue la primera guerra en que se usaron la informática y las armas nucleares. Por eso, por la serie y por la guerra, nos dedicamos a recuperar la cultura del siglo XX. No somos más que un puñado de viejos soñadores e inofensivos, aunque seguro que según esos cantamañanas, cómo tú los llamas, damos el perfil de los sospechosos habituales. Pero durante estas horas en que miramos hacia atrás, ¡jodeos, rebooters!, algo se despierta dentro de nosotros. Y ¿quién sabe? quizás con el tiempo…, podamos recuperar el siglo XX para más gente. Pero, bueno, de momento, vamos a disfrutar de la maravilla que nos está leyendo una compañera, ya verás como te toca el alma.

  En seguida, entendió las palabras de su amigo y le dolió en lo más profundo de su ser que la enfermedad le hubiera arrebatado a su esposa la oportunidad de escuchar aquella lectura. Se trataba de una novela que se había publicado en tres tomos de papel a mediados del siglo XX y que la abuela de la lectora, ella recordaba que se refería al libro como "mi tesoro", había conservado en una edición digital de principios del siglo XXI. Según les había contado esta historia familiar, les había parecido a todos que la luz que emanaba ese dispositivo de lectura era diferente a la de cualquier otro visualizador. 

  Aquel día, escuchaban la lectura de los dos capítulos finales del libro. Cuando la lectora hubo declamado la última frase del libro, los demás resistentes aplaudieron como hacía años que no aplaud  ían, rieron y lloraron como niños, se abrazaron, brindaron y hasta bailaron.

  Él se acercó a su amigo y le dió la mano agradecido. Después sonriendo entre lágrimas miró hacia arriba, y dijo:

  -Tú has ganado, ellos no. Tú has ganado.



domingo, 13 de noviembre de 2022

RECORDAR, VIVIR, LUCHAR

   

 Ella intenta recordar, porque recordar es volver a vivir algo, volver a vivirlo en su corazón, en su mente, en su imaginación… y llega un momento en que la vida está más llena de recuerdos que de ilusiones. Recuerdos que en su día fueron ilusiones, o… desilusiones, aunque en realidad ya no son más que la sombra de aquellos recuerdos. Hay recuerdos a los que no quiere volver, pero vuelve, porque los necesita, aunque le duelan y hay recuerdos a los que quisiera volver, pero no vuelve, porque ya no puede. Recuerdos que se han diluido como el terrón de azúcar que está removiendo en el café con leche de media mañana.


  Levanta la mirada del café, y ahí está Él, como cada mañana, como cada tarde. Él también está removiendo su café, mientras le habla y Ella lucha por recordarlo. Sonríe satisfecha cuando esa voz ha despertado sus recuerdos, y ve como a Él se le han iluminado los ojos al saberse recordado. Hay veces, que por mucho que Ella se esfuerce, no logra recordarlo. Su corazón le dice que sabe quién es Él, pero su mente le dice que no. Su rostro refleja el dolor que le produce no poder recordar, Él lo nota e intenta disimular. Sabe que Ella está luchando contra la sombra que envuelve los recuerdos y no quiere que sufra. Le sonríe y le coge las manos, como hace todos los días. Ella no le recuerda, pero le conoce bien y sabe que está disimulando, que a Él también le duele ver el dolor reflejado en su rostro. 


  "Ahora se pondrá a cantar". No sabe por qué lo sabe, pero cada vez que Ella no puede recordar, Él la mira, le coge las manos y se pone a cantar.


  -¡Ay la Clara, la Clara, la Clara, que antes era sosa y ahora resalada! ¿Cuánto tiempo hace de la última vez que la bailamos en el pueblo? ¿Cuarenta años? Algo más…, debió ser cuando la boda de tu primo Paco, así que hará cuarenta y siete años, porque fue cuando te quedaste embarazada de Josu, y Josu ya tiene cuarenta y seis años.


  A Él le ha gustado ver la sonrisa de ella mientras mencionaba que se quedó embarazada de su hijo pequeño después de la boda del primo Paco. Mientras que Ella, como le sucede a veces, ha recordado un momento alegre de su juventud.


  Le parece que está viendo un campo verde que empieza a amarillear porque aquella seca y cálida primavera estaba a punto de dar paso al verano. Un joven pastor que está cuidando de las ovejas la saluda muy efusivamente mientras la llama por su nombre.


  -¡Te lo dije, te lo dije! Allí hay mucho trabajo y bien pagado. Mi tío ha hablado con su jefe y le ha dicho que el trabajo es mío. Ya sé que construir barcos no tiene nada que ver con cuidar ovejas, pero el que sabe trabajar, sabe trabajar en lo que sea. Me da pena dejar el pueblo, dejar de ir a Salamanca a las ferias, pero es nuestro futuro. Después de la boda, nos iremos. Mi tío también nos ha buscado una casa, cerca de los astilleros, en el pueblo en el que vive él, Sestao. Dice que no es tan bonito como Llanos del Campo Charro, que siempre está lloviendo y que hay muchas cuestas. Pero estoy seguro de que seremos muy felices allí y nuestros hijos serán guapos como Salamanca y fuertes como los vascos.


  Ella no puede aguantar la risa al ver a su prometido levantando piedras del campo, como se dice que hacen los vascos. Al otro lado de la mesa, Él también se ríe.


  ‐No me digas que te estás acordando de lo de las piedras.


  "Bueno al menos recuerda algo divertido." Todo era aún más triste cuando Ella sólo recordaba los momentos más duros de sus vidas. Los conflictos laborales, como cuando a la petición de sueldos dignos, la empresa respondió recurriendo a los grises. Los zarpazos del terrorismo que destrozó la vida de varios amigos. La epidemia de la heroína que asoló los pueblos de la zona, y de la que lograron proteger a sus hijos. Luego llegaron las enfermedades, esa espalda que levantaba piedras en Llanos del Campo Charro, y que movía planchas de acero como si fueran plumas ya no le respondía sino con un insoportable dolor. Pero lo que más le dolía era la enfermedad de Ella que no le permitía disfrutar de lo que habían conseguido juntos, sobre todo de su mayor orgullo: sus hijos y nietos. 


  Sabe que puede sentirse satisfecho de lo que Él y su esposa lograron; ni más ni menos que ofrecer una vida mejor y con más oportunidades a las siguientes generaciones. Pero se repite a sí mismo que no es justo, que no es justo que Ella, su esposa, su compañera en la vida y en la lucha no lo pueda disfrutar.


  En ese momento Ella le mira con un brillo especial en los ojos y le dice.


  -No te preocupes que yo también lo sé.


  No le pregunta qué es lo que sabe. Prefiere pensar que, a pesar de todo, Ella sabe que una pareja de recién casados de Llanos del Campo Charro se fue al Norte, fundó un hogar a base de amor, sensatez y trabajo, garantizó un futuro para sus hijos y colaboró en el progreso de todo un país.




jueves, 6 de octubre de 2022

LOS ANILLOS DE PODER, MIS DUDAS Y ESPERANZAS SOBRE LA SERIE DE AMAZON

 


No deja de ser triste que haya que comenzar aclarando que una opinión sobre un producto no es un acto ni de odio, ni de estima hacia los que participan en el mismo, ni hacia el resto de las personas que opinen sobre dicho producto. Pero estos son los tiempos que nos ha tocado vivir. Las emociones lo dominan todo.  Pese a que se supone que la gestión de las emociones es uno de los grandes logros de la sociedad occidental, da la impresión que son las emociones quienes gestionan a la propia sociedad.



Además el adaptador es el creador de su propia obra, por lo que puede tomarse cuantas licencias artísticas desee, siempre y cuando sean coherentes con su propia obra y no impida su identificación con la obra original. En este otro caso, no estaríamos hablando de una adaptación, sino de una obra inspirada en otra, o de la creación de una obra ambientada en el contexto de otra, que pueden dar lugar a auténticas joyas. Coppola no fue fiel, entre otras razones por motivos personales, a la novela de Conrad, pero Apocalypse Now es una obra maestra de la historia del cine que además presenta la idea subyacente en El corazón de las tinieblas la ilimitada capacidad humana para realizar actos horribles si alguien se considera a sí mismo legitimado para hacerlo.

Tampoco es necesario que en la adaptación se explique aquello que parezca que no entiende en la obra original Howard Hawks no aclara los detalles de la trama de El sueño eterno, que en la novela de Raymond Chandler no se explicaban, entre otros motivos, porque el propio novelista confiesa que él tampoco sabía lo que había sucedido. Sin embargo, los lectores de la novela y los espectadores de la película disfrutamos de la calidad de ambas, sin necesidad de que nos expliquen su trama, y por lo tanto de saber todo lo que ha pasado.

Otro artista diferente al creador de la obra puede aportar argumentos y tramas que no existieran en la obra original, o que hasta contradigan lo que se narraba en aquella. Una de las películas que más disfruté en mi adolescencia, y que aún me gusta mucho, es El secreto de la pirámide,  el desafortunado título español de Young Sherlock Holmes. Barry Levinson y Chris Columbus se inventan una primera aventura de Holmes y Watson en sus tiempos de estudiantes que contradice la forma en que Arthur Conan Doyle narraba cómo ambos se conocían, siendo ya adultos. Esta película es lo que se suele denominar un fanfiction. Sin embargo, cualquier lector de Doyle reconocerá a Sherlock Holmes en el personaje que interpreta Rowe, incluso en aquellos rasgos de su carácter que puedan parecer diferentes a los conocidos. También es cierto, que el Watson que interpreta Cox es más similar al de las películas de la Fox y de la Hammer realizadas en los años 30 y 50 del siglo XX. Como toda la cinta de Levinson destila y confiesa un enorme respeto a Doyle y a su personaje, también en sus otras representaciones audiovisuales, es perfectamente disfrutable tanto por los que se acerquen por primera vez al detective asesor, como por los que se conocen de memoria todas la aventuras de los inquilinos del 221B de Baker Street. Lo mismo, pero en términos aún más elogiosos, cabe decir de la serie de la BBC creada por Moffat y Gattis, y protagonizada por Benedict Cumberbatch y Martin Freeman.

Por otro lado, no creo que sea cierto el tópico que afirma que el libro siempre es mejor que la película que lo adapta. Howard Hawks y Ernest Hemingway ya lo demostraron, cuando invitado por el propio escritor, Hawks llevó a la gran pantalla Tener y no tener. O volviendo a Coppola, pese a que la novela de Mario Puzo es mucho mejor de lo que la crítica suele decir, es mejor El Padrino cinematográfico que el literario. También me gusta más Blade runner de Ridley Scott que ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Phillip K. Dick.

Así pues, podemos decir que el adaptador de una obra tiene un margen casi infinito de maniobra para llevar su visión de la obra original a las pantallas. Asimismo, podemos decir que es totalmente lícito (artísticamente hablando, claro) crear historias con los personajes y el contexto de una obra a la que se desea rendir un respetuoso y sincero homenaje. Por ejemplo, no creo que me equivoque si afirmo que cualquier lector, fan o estudioso de Tolkien ha intentado crear, por medio de cualquiera de las artes, una obra ambientada, inspirada o dedicada a la obra de J.R.R. Tolkien, y que hemos disfrutado leyendo, contemplando o escuchando estas obras realizadas por otros apasionados del profesor.

Por todo ello, es totalmente entendible el deseo de Jeff Bezos de realizar su propio fanfiction ambientado en el legendarium con el que Tolkien deseaba dotar a su país; Inglaterra de una mitología que al nacer de los idiomas que él inventó, contaba con un verdadero aliento, pneuma,  vital. Aunque me temo que justo ahí podemos encontrar algunos de los motivos por los que la serie está creando dudas entre muchos lectores habituales de Tolkien: Amazon no ha tenido en cuenta la concepción filológica y mitológica de la obra de Tolkien. Pero realmente no es necesario hacerlo. Jackson tampoco incluyó dichos aspectos en su adaptación de El Señor de los Anillos y las películas triunfaron tanto entre el público, como entre la crítica. Los lectores más asiduos de la obra de Tolkien también disfrutaron, y siguen disfrutando, de estas películas, a pesar de echar de menos a algún personaje, y buena parte de la cosmovisión que Tolkien presentaba en su obra.

Entonces ¿qué ha sucedido con la serie de Amazon? Si no se han incumplido las “reglas” de la adaptación de una obra literaria, y si el propio Jeff Bezos se confiesa lector y admirador de la obra de Tolkien, ¿por qué ha suscitado tantas críticas?

Podemos en primer lugar, recordar las reticencias que tenía Tolkien hacia las posibles adaptaciones a su obra. Una opinión totalmente compartida por su hijo.  Temía que la fuerza de las imágenes en una pantalla pudiera sustituir o anular aquellas que cada lector recreara en su imaginación mientras lee. Además, Tolkien era consciente de que la naturaleza especial de su novela, y de todo su legendarium dificultaba más aún de lo habitual la adaptación de su obra literaria a las pantallas.

Corroborando los temores de los Tolkien, encontramos en las películas de Jackson otro de los motivos del desapego hacia la serie de Amazon. Las películas de Jackson han implantado en el imaginario colectivo el aspecto de la Tierra Media y de sus habitantes. Tolkien tiene cientos de millones de lectores por todo el mundo, pero lógicamente son muchísimas más las personas cuya única referencia a la Tierra Media son las películas de Jackson. Es lo mismo que sucede con la imagen popular de Sherlock Holmes, Drácula…, a partir de ahí, salvo que interviniera un director del talento de Coppola (o alguien que tuviera la talla artística de John Ford o Howard Hawks) va a ser muy difícil apartarse de la imagen jacksoniana de la Tierra Media.

Es cierto que el equipo de Amazon ha afirmado que no quieren seguir los pasos de Jackson, pero una de las primeras decisiones fue rodar en Nueva Zelanda. Podían haber decidido rodar en la campiña inglesa, o en los Alpes suizos, que son dos de las pocas referencias geográficas que podemos entresacar de los escritos de Tolkien. Pero se rueda en Nueva Zelanda, porque para mucha gente la Tierra Media está en Nueva Zelanda como se puede ver en muchas campañas publicitarias.

Por otro lado, la serie de Amazon incurre en el mismo error que Jackson al adaptar El hobbit. Un libro que como todo buen cuento de hadas es una lectura para niños inteligentes y para adultos que no hayan perdido la capacidad de asombro, pero de un tamaño notablemente inferior que El Señor de los Anillos, pero que se llevó al cine en forma de trilogí fílmica.

Así pues, Jackson tuvo que alargar la trama del original, e incluir personajes y subtramas que no estaban presentes en el libro, tanto para aportar metraje, como para responder a una supuesta demanda del público: la necesidad de presenciar una historia de amor imposible. Efectivamente, me refiero a la historia de la elfa Tauriel y el enano Kili. No entro a juzgar el aporte narrativo de esta subtrama, ni la interpretación de los actores, pero es un recurso que pretende enmendar la plana al escritor. La adaptación se va a alejando cada vez más del original y por el camino va perdiendo la esencia de la obra literaria.

En el mismo sentido, Jackson ya había cambiado el carácter de la mayoría de los personajes de El Señor de los Anillos. Gimli es poco más que un bufón, Legolas nos recuerda a un surfero californiano, los cuatro hobbits parecen niños, y no por su tamaño físico, Aragorn es un pusilánime, Boromir parece un yonki de la guerra. A otros personajes como Éowyn y Faramir se les privó de la grandeza y profundidad psicológica que tienen en la novela. Hay muchos más ejemplos, pero por resumir se puede decir que todos los personajes parecen menos inteligentes y menos valientes en las películas que en la novela.

Estos cambios (a peor) en el carácter de los personajes puede deberse a hacerlos más “simpáticos” y más fácilmente entendibles por el gran público. En mi opinión, eso es maltratar a los personajes y menospreciar al público. Sin embargo, muchas grandes producciones actúan así, como sucede en la serie de Amazon, que a pesar de negarlo, sigue más los pasos de Jackson que los de Tolkien, tanto en lo estético no en lo argumental, al introducir tramas tan ajenas al legendarium,  como lo fueron en su día los midiclorianos a la Fuerza del universo de Star Wars, acabando con toda la mística y el misterio que, acertadamente, se había sugerido en la trilogía clásica de La Guerra de las galaxias. Así, también parece haber un intento de evitar el misterio de lo trascendental en la serie de Amazon. 

También se ha cambiado el carácter de  muchos personajes: Galadriel, Celebrimbor, Elrond o Gil-Galad tan sólo comparten el nombre con los personajes originales. Y, como de costumbre, se les presenta, menos sabios, menos inteligentes, menos fuertes, menos valientes, etc… 

En el legendarium Galadriel lucha, y lidera a otros en la lucha con habilidad y sabiduría, pero su poder es mucho más amplio del que se puede derivar de saber esgrimir una espada. De hecho, para Tolkien los que solo basan su poder  en la espada no son realmente poderosos. No quiero entrar a analizar a la Galadriel de la serie, pero no pudo pasar por alto dos detalles que no me gustaron nada. Nadie puede tocarle el cabello a Galadriel, y nadie de entre los Hijos de Eru duda de la palabra de Galadriel.

Asimismo, se han introducido personajes que no aparecían en las obras de Tolkien. Sin embargo, he de decir que tanto el elfo Arondir, como la enana Disa, su esposo Durin, y el uruk Adar me parecen los personajes más carismáticos e interesantes de la serie.  En cambio la pareja humana de Arondir, Bromwyn no me trasmite nada, quizás porque parece que su personaje tiene como función que el público estadounidense se sienta identificado con los campesinos de las Tierras del Sur. Algo parecido me sucede con Númenor, la veo con más referencias a los EE UU que a la Oesternessë literaria, hasta hay adolescentes camino de su centro de estudio que hablan de la posibilidad de tener una cita. De hecho, en muchas ocasiones la serie parece querer acomodarse a los gustos del público estadounidense.

Sin embargo lo más descorazonador es ver que han obviado la verdadera razón por la que los númenoreanos se apartaron de los valar y convirtieron su afecto por los elfos en desprecio. No se muestra cómo comienzan temer a la muerte y a percibir la longevidad de los elfos como un privilegio injusto del que se priva a los humanos porque tienen prohibido viajar hacia el Oeste, a Valinor, aunque no sea tal el motivo de su mortalidad; porque de nuevo se nota que en la serie se pretende obviar todo lo referido a la Trascendencia. En cambio, aparecen unos trabajadores númenoreanos indignados porque los incansables trabajadores élficos les iban a quitar sus puestos de trabajo. Dejando aparte que los elfos viajaban a Númenor de visita turística y poco más, ni los eldar ni los númenoreanos tenían ningún problema para garantizarse el sustento, y el trabajo que pudieran realizar era más un placer que una carga.

Es cierto que toda obra artística es hija de su tiempo. Independientemente de cuando esté ambientada; cabe recordar que el legendarium se desarrolla en un antiquísimo pasado mítico que se inicia en el principio de los tiempos; una obra siempre va a reflejar parcial o totalmente las vicisitudes de la sociedad que la vio nacer. Esto sucede claramente en Los Anillos de Poder, pero no estoy aludiendo a la elfofobia númenoreana, ni a otros asuntos de los que se ha hablado continuamente, y que si están bien hilados e integrados en la historia que se quiere contar no constituyen ningún problema. Lo que quiero exponer es el paso  definitivo que da la serie para apartarse de la obra de Tokien y que responde a una de las características de nuestra sociedad posmoderna y materialista: la ausencia de la Trascendencia en la vida, actos y motivaciones de los personajes y de las personas. No me refiero solo a la Fe católica que profesaba Tolkien, o a cualquier otra religión, sino también a una visión menos materialista o utilitarista de la vida, y con una influencia mayor de lo metafísico en el mundo tangible, que es consustancial a los buenos cuentos de hadas.

Como buena mitología que es, la obra de Tolkien gira en torno a las grandes cuestiones que desde siempre se ha planteado la Humanidad: el sentido de la vida y de la muerte, la ética en las relaciones entre las personas y los pueblos, o con el resto de las criaturas con las que compartimos nuestro hogar, e incluso como nos tratamos a nuestro propio hogar: la Tierra. En el legendarium la inmortalidad élfica y la mortalidad humana, así como la libertad que confiere esta última, subyacen en la inmensa mayoría de los conflictos que desafían a los Hijos de Eru. En la serie, tan sólo Adar, el uruk, se plantea estas cuestiones y las asume como sus motivaciones. Es lo que le convierte en un personaje interesante y carismático.

La ausencia de la Trascendencia se traduce, también, en la visión que Los Anillos de Poder nos ofrece  de Valinor, como el hogar de los elfos, aunque en realidad fuera el de los valar. Los eldar fueron invitados por los valar a vivir con ellos, y de entre ellos los noldor volvieron a la Tierra Media, pero no para perseguir a Sauron. Sin embargo, puede que fuera muy arriesgado desarrollar una trama sobre el pecado en una serie, si se va a emitir por televisión. Como Valinor, según la serie, es el hogar de los elfos y no hubo ningún pecado contra los valar ni contra los elfos teleri, es el Rey de los noldor, Gil-Galad, quien otorga la gracia de viajar a Valinor. Aunque, tal viaje parece muy diferente de ser una gracia, ya que se asemeja más a la preparación de unas víctimas propiciatorias de un sacrificio, que a la vida en el Reino Bendecido.

Por todo lo expuesto, creo que está claro que la serie Los Anillos de Poder no es una adaptación de las obras de Tolkien, sino que es un fanfiction inspirado en el legendarium. Por supuesto, que no hay nada negativo en ello. Ya lo he dicho antes, se puede disfrutar de un fanfiction bien realizado, sea o no sea fiel a la obra original. Aunque para ello, Amazon debe esforzarse más en apartarse de las películas de Jackson, en centrarse menos en el público estadounidense y en permitir que el misterio de la Trascendencia aparezca en la serie. Asimismo, la propia publicidad de Amazon se había creado un problema cuando anunció la serie como una adaptación que además iba a completar todo aquello que el profesor no pudo terminar, algo así como una edición revisada y aumentada. De ahí, la desconfianza que ha suscitado la serie entre muchos lectores se Tolkien. La pretensión de "completar" al profesor no es fácilmente entendible, y el riesgo de que el gran público asuma como parte de la obra de Tolkien, episodios que son creación de otros autores es bastante real.

No quiero acabar sin comentar una pregunta que se nos plantea recurrentemente a los que no estamos entusiasmados por la serie: entonces ¿por qué sigues viendo Los Anillos de Poder? Los humanos mortales, y esto también se puede encontrar en el legendarium tolkieniano, no somos perfectos y tendemos a ser contradictorios. Las personas que son absolutamente coherentes en su vida o son santos, si su coherencia está guiada por el Amor, o muy peligrosos si su coherencia se debe a una obstinación irreflexiva. Por otro lado, tengo una gran curiosidad intelectual, es decir, que me gusta saber más y más de todo aquello que me llama la atención, así que es normal que me interese la visión que puedan tener otros sobre la obra de Tolkien. En relación con esto, también está la ilusión. Aunque nos baste con los libros, no cabe duda de que a cualquier lector apasionado por la obra de Tolkien le hace una gran ilusión que ese universo sea representado en otros medios. Finalmente, puedo señalar a la esperanza como motivo para ver Los Anillos del Poder.

La esperanza es otro de los grandes temas que aparecen en el legendarium, Estel, esperanza es el nombre que Aragorn recibe durante el tiempo que vivió en Rivendel, la casa de Elrond. Así pues, que un producto esté relacionado con la obra de Tolkien ya alienta la esperanza del lector, oyente o espectador. También hay aspectos en la serie que me permiten mantener cierta esperanza en que, si no todos, algunos personajes reflejen lo que subyace en el legendarium. Como he comentado antes, Arondir, Disa y Durin (y el resto de los enanos) y Adar, el uruk como él mismo se define, ofrecen al espectador aspectos importantes directamente relacionados con las obras del Profesor. También mantengo la esperanza en la serie, porque sé que entre las personas que han colaborado en la misma, con diferentes responsabilidades e implicaciones hay quien ha puesto todo su cariño y conocimiento en que Los Anillos del Poder siendo, lícitamente, una producción de una empresa y realizada con los gustos e intereses de dicha empresa, honre y evoque el el espíritu que brotaba de la realidad filológica y mitológica que reside en toda la obra de John Ronald Reuel Tolkien.




Mi opinión (positiva) sobre La Odisea de Cristopher Nolan

  Desde antes de su estreno La Odisea dirigida por Cristopher Nolan ha recibido muchas y duras críticas arguyendo que el trabajo y las decis...