sábado, 28 de mayo de 2022

Una carta de Hogwarts

 


Hogwarts School of Witchcraft and Wizardry

Departament of Foreigner Students

Spanish Speaking Students Branch


Estimado Sr. C_____ R____:


Nos complace comunicarle nuestra felicitación por la celebración de su Primera Comunión en la Parroquia de San Pablo y Santo Tomás Cantuariense de Salamanca, el día 29 de mayo del presente año. Deseamos que pase un día maravilloso lleno de magia, en compañía de su familia y amigos.


Aprovechamos la ocasión para recordarle que tiene su plaza preparada en la Casa de Ravenclaw, tanto on-line, como de forma presencial, y totalmente compatible con el desarrollo de sus estudios reglados en España y de su pertenencia a la citada Parroquia y a la Congregación de Jesús Rescatado y Nuestra Señora de las Angustias.


Atentamente,


Minerva McGonagall                       Frestón de la Cueva                                                         

Directora de Hogwarts                       Supervisor de estudiantes hispano-hablantes



martes, 24 de mayo de 2022

25 de mayo, Día del Orgullo Friki.


 

El 25 de mayo de 1977 se estrenó en algunos cines de EE UU una película en la que no confiaban demasiado ni los estudios cinematográficos ni las distribuidoras, pero que hizo millonario a su director y cambió radicalmente los métodos de financiación y producción de Hollywood y nuestra forma de ver el cine: La Guerra de las Galaxias, como fue titulada en español, o Star Wars en su título original. Hasta cambió nuestro mundo al haber influido en la estrategia que la administración Reagan empleó para poner en jaque a la URSS y que a la postre fue una de las causas del desmoronamiento del bloque soviético.


Sobre los cambios mencionados en la financiación y producción de las películas, George Lucas demostró que la recaudación no tiene por qué ser la principal fuente de ingresos de un filme, incluso aunque la recaudación sea excelente. También demostró tener tanta confianza en su obra, como visión económica en la negociación de sus condiciones salariales con la productora. Lucas renunció a su sueldo por un porcentaje de la taquilla y, sobre todo, de la venta de los productos derivados de la película. Los productores no dudaron en aceptarlo, ya que no se imaginaron que tales ganancias pudieran ser importantes. En poco tiempo George Lucas hubiera podido decir, parafraseando a Amerigo Bonasera: "I believe in Star Wars. Star Wars made my fortune".


La Guerra de las Galaxias cambió nuestra forma de ver el cine al trasladar a “hace mucho tiempo, en una galaxia muy muy lejana” no la ciencia ficción, porque de ésta apenas hay nada en toda la saga, sino los cuentos de hadas, las aventuras de espada y brujería, el western, la afición de Lucas por la obra de Tolkien y por la cultura guerrera japonesa, y cierta visión de la geopolítica mundial de la primera mitad del siglo XX. En las sucesivas películas, El Imperio contraataca  y El retorno de Jedi, se añadió a la trama un romance y sobre todo un drama familiar para completar una historia que se ha convertido en un clásico de la cultura contemporánea. La hábil mezcla de géneros que realizó George Lucas, además de provocar el enorme éxito comercial de La Guerra de las Galaxias y sus continuaciones, terminó por situar a esta saga en pie de igualdad con las películas tradicionalmente consideradas artísticas, o culturalmente preferibles a una “simple  película de naves espaciales”. No cabe duda de que los equipos artísticos de las películas: directores, guionistas, actores y técnicos: creadores de efectos especiales, diseñadores de vestuario, localizadores etc… y sin olvidarnos de la absolutamente genial partitura de John Williams también son motivos más que fundamentales para explicar el éxito de la saga, pero su análisis no es el objetivo de este artículo. Además dicho análisis ya ha sido realizado múltiples veces en todos los medios de difusión y por parte de quien está mucho más capacitado para ello que yo.


Así pues, la conexión de La Guerra de las Galaxias con todos esos géneros e influencias facilitó que fuera disfrutada tanto como una obra de cultura popular, como una obra heredera de las tradiciones artísticas clásicas de nuestro mundo. En realidad, pese a que en muchas ocasiones se desdeñan las expresiones de la cultura popular, ésta es la base, el origen y el germen de todo el patrimonio cultural y artístico humano en los cinco continentes. La literatura nació de los primeros relatos contados junto al fuego, probablemente del sonido rítmico de alguna percusión, del movimiento también rítmico de los participantes, y ¿por qué no? mientras alguien concebía en su mente la imagen de alguna talla o pintura. Tal es una de las razones por las que el profesor Tolkien afirmaba que los cuentos de hadas no son un género menor, sino que, por el contrario, constituyen la forma más perfecta de la literatura al ofrecer una conexión directa entre el mundo primario (la realidad) y el secundario (la imaginación) respondiendo a los anhelos naturales del alma humana dotada de inteligencia y capacidad creadora, o subcreadora, como diría Tolkien, debido a la íntima relación existente entre la creación divina y la subcreación humana. Además, los cuentos de hadas tratan de los asuntos que afectan más directamente a nuestra naturaleza humana, al mismo tiempo que buscan ofrecer respuestas a las grandes preguntas que sobre el sentido de la existencia se ha planteado la Humanidad desde milenios antes de la invención de la escritura.


Volviendo a La Guerra de las Galaxias, su estreno también influyó en la confirmación de la existencia de aquellos fans que no sólo ven la película y la disfrutan, sino que además, debaten sobre la misma, proponen teorías que la expliquen, coleccionan objetos relacionados con ella, se reúnen y organizan eventos, etc… Me refiero, claro está, al fenómeno friki que celebra, o celebramos su, o nuestro, día el 25 mayo por ser el día en que se estrenó La Guerra de las Galaxias. El fenómeno no nació con esta película, ni siquiera se consolidó entonces. Sin embargo,  el éxito mundial de la película y sus continuaciones El Imperio contraataca y El Retorno del Jedi, junto a la gran habilidad publicitaria de George Lucas, hicieron de la saga Star Wars un fenómeno de masas global que trascendió a otros géneros artísticos y medios de comunicación social, mucho antes de que se acuñara el término “transmedia”. 


Todo lo anterior facilitó el comienzo del fin de la visión tópica sobre los “frikis” como personas raras con gustos extraños. En realidad, estamos hablando de personas con interés y gusto por la literatura, el cine, y las artes, la ciencia, dotadas de sensibilidad e inteligencia, cuyas aficiones no son objetivamente más raras que las de cualesquiera otras personas que también lucen por la calle, o en sus centros de estudio o de trabajo,  las camisetas relacionadas con su afición. Es cierto, que suelen ser personas tímidas o que no suelen desear llamar la atención, que manejan palabras anticuadas, que se emocionan leyendo un libro, o mirando a las estrellas, pero eso no puede ni debe ser calificado como rareza, es más lo raro debería ser haber perdido la capacidad se emocionarse y de sorprenderse. Además, las aficiones de los frikis suelen avivar su creatividad, y es habitual que presenten un talento notable para crear expresiones artísticas  en sus diferentes géneros: literatura, música, artes plásticas, cine, alcanzando algunos el éxito y la fama en algunos de estos campos. Por otro lado, su afición a la ciencia les lleva a dirigir su carrera profesional hacia los  diferentes ámbitos científicos tanto, sociales, como naturales. Incluso su sensibilidad les lleva a adquirir un compromiso social, y participar en ONG de desarrollo, o en asociaciones de defensa de la Naturaleza, o de promoción y divulgación de la cultura y la ciencia.


Es decir, los frikis son, somos, personas con aficiones, conocimientos y sensibilidad que realizan aportaciones positivas a la sociedad, al mismo tiempo que son extremadamente poco conflictivos. Así pues, hay más que motivos suficientes para celebrar con orgullo y humildad, puede parecer paradójico, pero no lo es tanto en la mentalidad friki, nuestro día, aunque se acabe detenido por las tropas de asalto del Imperio galáctico. ¡Feliz día del Orgullo Friki!





viernes, 13 de mayo de 2022

ESTRELLAS


En las profundidades del Gran Océano, justo donde apenas alcanza a llegar la luz del Sol durante el día o de las estrellas y de la Luna durante la noche, alguien luchaba con todas sus fuerzas por elevarse hacia la superficie, y así poder ver a sus hermanas del cielo nocturno. Sabía, por los peces, que las estrellas vivían y viajaban brillantes y luminosas por las inmensidades del firmamento. Como los peces no recuerdan historias ni cuentos, ninguno sabía mucho más sobre las estrellas del cielo, pero Notomy no dudaba de que aquellas estrellas eran más afortunadas que ella que a duras penas se desplazaba por el áspero e inhóspito suelo del lecho marino.

Así, noche tras noche, Notomy concentraba todas sus fuerzas en arquear los brazos para impulsarse hacia la superficie. No importaba que nunca lograra elevarse más que unos centímetros del suelo, para acabar, cayendo otra vez y completamente agotada. Ni le preocupaba que en varias ocasiones había estado a punto de ser devorada por una bestia que la engañó con una luz delante de sus horribles fauces.

Nada de todo ello le importaba ni le atemorizaba porque sentía que su lugar estaba cerca de sus hermanas porque en el fondo del Gran Océano no había estrellas. Había peces que nadaban sin un rumbo aparente, peces que se arrastraban por el lecho, peces que se escondían, pero sobre todo había bestias que devoraban a los peces, como la que había intentado devorar a Notomy en varias ocasiones. Así que, Notomy tenía muy claro que no pertenecía a ese lugar. No era capaz de imaginarse por qué había caído allí desde el firmamento, de hecho, no recordaba haber estado jamás en ningún otro lugar, y eso agravaba la dolorosa angustia que le producía vivir en el fondo del Gran Océano. Se sentía fuera de lugar, rodeada de seres con los que no tenía casi nada en común, que o bien apenas se interesaban por ella, como hacían los peces, o solo se interesaban para devorarla, como hacían las bestias. Todas sus esperanzas se basaban en salir de allí, y unirse a sus hermanas. Era algo más que un asunto de mera supervivencia, era la necesidad de vivir y de sentirse viva y real al mismo tiempo que sentirse parte de un grupo, de una sociedad de iguales. 

Fueron pasando las estaciones mientras Notomy no dejaba de esforzarse por alcanzar la superficie noche tras noche. Hasta que una noche sintió algo extraño al intentar tomar impulso. Tantas veces había examinado el suelo con sus brazos para buscar el mejor lugar desde el que tomar impulso, que era capaz de advertir la más mínima variación del lecho marino que no hubiera sido provocada por un pez que se arrastraba. Aquella marca en el suelo se parecía a las que sus propios brazos dejaban cuando se apoyaban en el suelo para tomar impulso. Asombrada e ilusionada, pero también asustada miró hacia todos, sin saber muy claro qué debía buscar. La arena levantada del fondo había enturbiado el agua, lo que unido a la natural escasez de luz impedía ver e identificar lo que fuera que hubiera dejado esa huella. Sin embargo, el corazón de Notomy reconoció lo que sus ojos no podían ver. 

-¡Estrellas! ¡Sois estrellas y habéis venido desde el firmamento para que me vaya con vosotras! ¡He deseado este momento toda mi vida!

-¿Estrellas? Claro que somos estrellas, pero no hemos venido desde el firmamento. Todas hemos nacido y vivimos en el Gran Océano, como tú. Somos como tú, exactamente como tú.

-Pero ¿y los peces? ¿y las estrellas que brillan en el cielo? Ellos me contaron que todas las estrellas viven y viajan brillantes por el cielo, y que yo tuve que caerme del cielo hace mucho tiempo, y por eso yo quiero salir del Gran Océano para viajar brillando por todo el cielo junto a mis hermanas, con vosotras, pero…

-Las estrellas vivimos en el Gran Océano, éste es nuestro hogar, nuestra vida.

-No puede ser, no puede ser. Las estrellas vivís en el cielo, viajáis por el cielo, brillando por las noches y sois muy felices.

-Hay estrellas en el cielo, en eso tienes razón, pero no son estrellas como nosotras, como tú, porque no están vivas. No hablan, no viajan, no son felices porque no están vivas. Brillan, sí, brillan mucho y son hermosas, pero no están vivas como nosotras, no están vivas como tú. Brillan, pero no viven, fascinan, pero no viven, no lo olvides nunca.








 


jueves, 7 de abril de 2022

Nuestra Señora de las Angustias, Madre de Dios, Madre de todos.




María sostiene tiernamente en su regazo el cuerpo muerto de su Hijo. Lo rodea con el brazo derecho, casi de la misma manera en que lo hacía  para que se calmara y se durmiera cuando era un bebé, durante el tiempo que tuvieron que refugiarse en Egipto (Mt. 2, 13-21). Sobre la mano izquierda de María,  reposa la mano de su Hijo. La misma mano de la que María le llevó de nuevo a Nazaret,  después de encontrarlo, tras tres días de búsqueda, en el Templo de Jerusalén enseñando a los maestros de su Fe (Lc. 2, 46-50). 

Pero, sobre todo, María mira el rostro de su Hijo. A los pies de la Cruz en que Jesús ha entregado su vida para redimir a la humanidad, María dedica a su Hijo su mirada más amorosa. Está sufriendo el terrible dolor de la espada que le atraviesa el corazón (Lc. 2, 35), pero su Amor de Madre es más fuerte que el dolor, y su Corazón es más fuerte que la espada. Tal como nos cuenta San Lucas, María conservaba en su Corazón las palabras de Jesús  (Lc. 2, 51), y asume que su Hijo está en las cosas de su Padre (Lc. 2, 49). Podemos percibir en el rostro de María las Angustias que está sufriendo, pero también que su Amor y su Confianza en Jesús le permiten mantener la Esperanza que verá cumplida con la Resurrección de Nuestro Redentor.

No es extraño que fuera San Lucas, el evangelista de la Misericordia, quien recogiera los recuerdos que María guardaba desde el momento en que aceptó ser la Madre del Hijo de Dios (Lc. 1, 35-38).  Tampoco es extraño, que fuera San Juan, el discípulo a quien el Señor amaba, al que Jesús desveló la identidad de quien le iba a entregar (Jn. 13, 23-26), quien narre el Primer Signo que realizó Jesús, con la intercesión de su Madre  (Jn. 2, 1-12). San Juan fue testigo de que María estaba presente cuando se manifestaba la Gloria de Jesús, y supo que el Amor del Hijo y el de la Madre se harían extensivos a toda la humanidad. Al igual que el Ángel del Señor le anunció a María que iba a ser la Madre del Hijo de Dios, el propio Jesús le anunció a María que sería Nuestra Madre y a nosotros que seríamos sus hijos (Jn. 19, 25-27).

La imagen de Nuestra Señora de las Angustias no está recogida en los Evangelios canónicos, pero la piedad popular asumió con sensatez y sensibilidad que María como Madre y como mujer llena de Fe, Esperanza y Amor sostuvo el cuerpo del Señor en el descendimiento de la Cruz. Por ello el pueblo situó dicho momento en la XIII Estación del Via Crucis, que es uno de los ejercicios más representativos de la piedad popular. La sensibilidad de la piedad popular es justa, coherente y reconocida, pero también hay que reconocer la justicia y coherencia de su sensatez. Hemos visto como en la imagen de Nuestra Señora de las Angustias, la piedad popular percibe varios de los aspectos fundamentales que los Evangelios resaltan, efectivamente, de la figura de la Madre del Redentor: su entrega libre y consciente a la Voluntad de Dios, el Amor y la Confianza que tiene en su Hijo, su fortaleza, su Esperanza, a pesar del sufrimiento previamente conocido y después realmente vivido, su eficaz intercesión entre su Hijo y los hombres, y por todo ello su cualidad de ser Nuestra Señora y Nuestra Madre. Por eso, cuando rezamos ante Su imagen, le decimos a Nuestra Madre a Nuestra Señora de las Angustias: “… ayúdanos a encontrarnos con Dios Padre y con los hermanos en las tristezas y en los gozos, en las angustias y esperanzas de la vida.”

miércoles, 9 de marzo de 2022

EL PADRINO, 50º ANIVERSARIO DE UNA OBRA MAESTRA





 EL PADRINO, 50º

ANIVERSARIO DE UNA OBRA MAESTRA

Este mes de marzo se cumplen 50 años del estreno en EE UU de una de las mejores películas de la Historia del cine El Padrino, The Godfather en su título original, dirigida por Francis F. Coppola adaptando la novela homónima de Mario Puzo, quien también escribió el guión de la película junto a Coppola. No voy a hablar de los avatares de la realización de la película, porque son de sobra conocidos, ni sobre las cualidades artísticas y técnicas de la misma porque no estoy capacitado para ello, más allá de afirmar que me parecen auténticas maravillas y que Coppola es uno de mis directores favoritos de todos los tiempos y me fascina su forma de narrar, mostrar, describir, enfocar, etc. Y qué decir de su fantástico reparto: Marlon Brando, Al Pacino, Robert Duvall, James Caan, Diana Keaton, Talia Shire...

Tan sólo voy a aprovechar la efémeride para hablar de una de mis películas favoritas, puede que mi película favorita (aunque a mí me cuesta tener un favorito en cualquier cosa) que habré un visto, al menos, un par de decenas de veces, en su primera versión doblada y en su versión original, y de la que también he leído la novela en que se basa diez o doce veces. Justo me gustaría empezar por la relación entre la novela y la película. Pese al manido tópico de que siempre es mejor la novela que la película, creo que en este caso la calidad artística de la película supera con creces la de la novela de Puzo. Eso no significa que piense que la novela sea mala, si fuera así, no la habría leído tantas veces, y Mario Puzo escribía muy bien, incluso en las circunstancias adversas en que escribió El Padrino,  buena prueba de ello es el magnífico guion del filme. Sin embargo, la novela no alcanza la categoría de obra maestra de la literatura, como sí lo hace la película respecto del cine. La novela no llega a conmover, en el sentido de tocar esa fibra del alma humana que se deleita con la belleza del arte, como lo logra la película. Además, la cinta provoca que el espectador se plantee, respecto a su vida y la sociedad, ciertas cuestiones suscitadas por la trama de la película. De ahí proviene un asunto que siempre aparece cuando se habla de El Padrino, la fascinación que provoca en los espectadores su retrato del mundo de la mafia (palabra que no se pronuncia en toda la película) y dentro de ese mundo, la empatía que se crea con los Corleone, aun siendo plenamente conscientes que son unos criminales.

La fascinación por el mundo de la mafia que se puede derivar de la película El Padrino en realidad no es tan acusada como parece, ya que lo que se nos presenta en la película no se corresponde con las prácticas de la mafia que han salido a la luz gracias a  las diferentes investigaciones policiales y periodísticas. No hay que olvidar que la mafia es una organización secreta, y que aunque la sociedad sufra las consecuencias de su actividad delictiva y de su infiltración en ciertas instituciones públicas, su organización interna y protocolos propios, por así decirlo, nos son desconocidos para el gran público. De hecho, parece ser que algunas de las prácticas que aparecen en la película fueron adoptadas posteriormente por la mafia. 

En cambio, está perfectamente reflejado en la película es el poder que la mafia acumula y ejerce sin apenas cortapisas sobre las sociedades estadounidense e italiana, que son las en las que se centra la película. Ese poder es la causa de la fascinación, que no admiración, por la mafia que despierta la película. Aunque en la reunión de La Comisión de las familias de EE UU Emilio Barzini afirme que ya no era como en los viejos tiempos, en que podían hacer lo que quisieran, de hecho en la película, y, más aún, en su genial secuela, (e incluso en la película que cierra la trilogía, injustamente infravalorada porque al lado de dos obras maestras una muy buena película palidece, pero sigue siendo muy buena) se demuestra que podían hacer, y hacían, lo que querían, la única limitación real a que se enfrentaban era el resto de las familias. 

Más allá de sus propios conflictos, la mafia ejerce un auténtico "poder del poder''. Es un poder del poder, porque como claramente se refleja en el cartel de la película, ellos mueven los hilos del poder en social y político. Poco después de retirarse, don Vito está hablando con Michael en el jardín, en una de las conversaciones entre padre e hijo más destacables de la historia del cine por su lograda combinación de cariño paterno filial con la crudeza del tema que están tratando. Don Vito le confiesa a Michael que él hubiera deseado que Michael no hubiese tenido que asumir la jefatura de la familia, porque, y aquí nos encontramos con la más importante cualidad que tiene don Vito: percibir exactamente la pasta de qué está hecha cada persona, Michael era el mejor dotado de entre sus hijos para ejercer el poder, y por lo tanto, bien podía haber llegado a ser un senador Corleone o un presidente Corleone. Sin embargo, está claro que el poder de los Corleone es superior al de cualquier senador, y el poder del Presidente de los EE UU no es mayor que el de los Corleone, entonces ¿por qué don Vito le ha dicho a Michael lo que le ha dicho? Porque el lenguaje de la mafia no es el del resto de la sociedad. En realidad, don Vito ha bendecido la jefatura de Michael, le ha indicado que está orgulloso de él y que se siente tranquilo ante la cercanía de su propia muerte ya que deja a la Familia en las mejores manos, ya que Michael no sólo tiene la capacidad de mantener el poder de los Corleone, sino que también de incrementarlo aún más.

La fascinación por el ejercicio del poder del poder por parte todas la familias mafiosas (y todos sus miembros) en la película también se debe a  que ese poder se debe a que se permiten hacer todo aquello para lo que estén capacitados si redunda en su beneficio. Si tienen la posibilidad de robar, extorsionar, explotar sexualmente, matar etc. para consolidar y aumentar su poder,lo harán. La Ley, es obvio, no existe para ellos.  De hecho, consideran que cumplir las Leyes dictadas por los "peces gordos" de la política, es  lisa y llanamente estúpido y humillante, mientras que ellos son lo suficientemente listos y valientes como para doblegarse ante dichas leyes. Es más, saben de la mejor tinta posible, que quienes elaboran esas leyes, son tan ladrones como ellos mismos, así que bien pueden aplicar el argumento autojustificativo de “quien roba a un ladrón…”. 

Sin embargo, la práctica de hacer cualquier cosa de la que sean capaces para obtener un beneficio no se reduce al incumplimiento del Código Penal. El mundo de la mafia, como parte del mundo del mal, es un mundo de codicia y traición. En la película El Padrino se nos presentan muchas afirmaciones de admiración y respeto mutuos entre los jefes de las diferentes familias y bandas, pero ese respeto termina en el preciso instante en que alguien tiene la posibilidad de eliminar a un rival y apoderarse de todo lo suyo. En la reunión en el despacho de don Vito entre los Corleone y Virgil Sollozzo, El Turco, éste último muestra su admiración por el desdén con el que el propio don Vito habla de 1.000.000 de dólares, aunque hacía unos pocos segundos que había decidido matar al jefe de los Corleone. Por su parte don Vito al negarse a ayudar a Sollozzo en su negocio, también le dice que a él no importa lo que haga El Turco, al contrario, le desea la mejor de las suertes, pero al mismo tiempo ha decidido enviar a Lucca Brassi a enterarse exactamente de lo que se traen Sollozzo y los Tattaglia entre manos. Don Vito sabe que si Brassi detecta algo que sea peligroso para los Corleone, lo atajará con el más expeditivo de los métodos, ya que la principal cualidad de Brassi radica en su violenta naturaleza de una crueldad ilimitada, incluso para lo que los mafiosos están acostumbrados.

Dentro de cada familia y de cada gang  sucede lo mismo. No creo que para nadie resulte un spoiler comentar lo que sucede en el funeral de don Vito, y si alguien no ha visto la película que continúe leyendo en el párrafo siguiente. Tal como su padre le advirtió Michael es traicionado por alguien de su absoluta confianza, nada más morir don Vito. Ese alguien le ofrece a Michael una reunión con Emilio Barzini para “solucionar” sus diferencias. Aunque Michael sabe lo que significa solucionar, su padre se lo explicitó: “En esa reunión serás asesinado”. Michael y Tom Hagen suponen que la traición vendrá de Sal Tessio o de Pete Clemenza, que han sido los caporegimes  de don Vito desde que éste creó su imperio. A través de ellos, un joven Vito Corleone se introdujo en el mundo del crimen, y por sus largos años de fidelidad, servicio, experiencia etc., así que ambos esperaban que Michael les permitiera crear sus propias familias independientes, aunque aún fueran leales a los Corleone. Dado que Michael se lo ha negado, ambos tienen razones para estar resentidos. Sal Tessio le ofrece el encuentro a Michael. Tom Hagen se sorprende de que haya sido Tessio, sabe que Clemenza es más violento y duro que Tessio. Sin embargo Michael le recuerda que Tessio siempre fue el más inteligente de los dos, y que tan sólo está apostando por el bando al que la lógica daría como seguro ganador. En ese momento, Michael está pensando que el plan de Tessio sólo falla en un detalle; que él, Michael Corleone, es más listo y más duro que Tessio, Barzini, Tattaglia y todos sus aliados juntos. 

Así lo demostró Michael en una de las mejores escenas de la película, y que en mi opinión hacían a Al Pacino merecedor del Oscar al mejor actor. La actuación de Brando es genial, pero la de Pacino es sublime, y con una mayor economía de gestual. Michael,  sentado en una butaca se transforma delante de nuestros ojos del insulso colegial, por muy héroe de la Campaña del Pacífico que sea, que todos, salvo el obligadamente ausente don Vito, consideran que es, en el auténtico jefe de la familia Corleone dispuesto a todo, con tal de derrotar a sus enemigos. Santino desea matar al Turco, pero su vehemencia impide que sea un buen plan. Tom Hagen piensa que no se puede matar a Sollozzo, mientras que el capitán McCluskey de la policía de Nueva York sea su guardaespaldas, tanto la policía como el resto de las familias se echarían encima de los Corleone, bien por haber matado a uno de los suyos, bien por haber puesto en serio peligro todos sus negocios  ilegales, por desafiar directamente a la policía.

Sin embargo, mientras la cámara se le acerca, Michael expresa con una aterradora frialdad su plan para matar él mismo tanto a Sollozzo como a McCluskey. Santino, Clemenza y Tesio se ríen de él, mientras que Tom hace un gesto de preocupación, los cuatro piensan que lo que acaba de decir Michael es una insensatez provocada por el resentimiento. Michael no se deja arredrar por su hermano mayor, y sin dignarse en mirar a los caporegimes se dirige a Tom para explicarle que se puede asesinar a un capitán de la policía que está involucrado con un traficante de drogas. La familia Corleone tiene la capacidad de realizar una campaña de prensa de desprestigio de McCluskey, y él puede matarlos a ambos. Así, los Corleone eliminan la amenaza contra la vida de don Vito, y contra su poder. Michael, por un lado, y el resto de la familia, por otro, pagará un precio por ello. Pero si existe la posibilidad de hacerlo, y puede redundar en un beneficio para su familia, Michael matará al Turco y a su guardaespaldas, porque “no es personal, solo son negocios”.

Sin embargo, hay algunas ocasiones en que pudiera parecer que los Corleone no cumplen la norma no escrita de “si podemos hacerlo, lo hacemos”, en realidad, no rompen esa norma, pero ahí entra la personalidad de don Vito, y como lo retratan Puzo y Coppola, mediante el guion y la dirección. Una de las grandes cualidades de El Padrino es la cantidad y calidad de personajes que participan en la trama de la película, y las grandes interpretaciones de los actores que los representan, pero el carisma que desprende la figura de Vito Corleone opaca al resto de los personajes, incluido Michael que tanto por su evolución, como por la actuación de Al Pacino bien podría ser el protagonista de la cinta. Además, hay que destacar que aunque la presencia de don Vito en pantalla es escasa, ¡pero qué bien aprovechada!, cuando él no está presente en la pantalla, su figura está presente de alguna forma para el resto de los personajes. La fuerte y carismática personalidad de don Vito es la fortaleza de la familia Corleone, aunque sus enemigos la perciban como una debilidad, si don Vito es eliminado, la familia Corleone tendrá que plegarse a las demandas del resto de las familias. 

Como el resto de los jefes de las familias mafiosas don Vito es violento y cruel, y  también ambicioso. Sin embargo no ambiciona el dinero y los bienes materiales de la misma forma que otros jefes, ambiciona el poder como medio para garantizar su posición y desde ahí ganar dinero, que a su vez le proporcione más poder. El resto de los jefes mafiosos también ambicionan el poder, qué duda cabe, pero la ventaja que sobre ellos tiene don Vito está en la prioridad de los métodos a utilizar para lograr ese poder. El dinero que compra voluntades y la violencia que fuerza esas mismas voluntades eran los métodos prioritarios de los rivales de Corleone. Sin embargo, para don Vito estos son los métodos secundarios, el primero era: él mismo. Su principal cualidad era, ya lo hemos dicho, discernir exactamente de qué pasta está hecho cada hombre, y qué es lo que cada hombre le puede ofrecer, o más bien, le puede dar a él

Bonasera temía que don Vito le pidiera eliminar el cadáver, o los cadáveres,  de algún miembro de un gang rival que hubiera sido asesinado por los Corleone, como pago a su amistad. Don Vito sabe que Bonassera no tenía ni la maldad, ni la frialdad para hacer algo así, por lo que nunca se lo iba a pedir. En cambio, le pidió algo que Bonassera podía hacer. Así actuaba don Vito. Michael le explica a Kay Addams que su padre practicaba el mismo método de los exploradores de los hielos polares, dejar reservas de víveres y pertrechos durante el camino de ida, para tenerlos en el camino de vuelta. Él ofrece su amistad, que incluye favorecer en todo a su “amigo” y como le explica a Bonasera, si alguien se convierte en enemigo de un amigo suyo, el propio don Vito considerará a ese tercero como enemigo suyo también, y ese tercero lo va a lamentar. A cambio, don Vito pide, sólo exige si falla el primer método, que sus amigos también le hagan favores que sean capaces de hacer y en los que ellos nada tienen que perder; esto último visto desde la perspectiva del propio don Vito, ya que a veces sus amigos sí tenían algo o mucho que perder. Esta amistad la sazonaba con un trato realmente cortés hacia todos sus amigos, a quienes hablaba de forma que éstos se sintieran importantes y valorados fuera cual fuera su situación personal y habilidad. Muchas personas temían a don Vito Corleone, y con razón, pero también es cierto que muchas personas le apreciaban sinceramente, como Genco Abbandando, Nazorine y su yerno Enzo, y muchos de sus antiguos vecinos de Little Italy en Manhattan.

Sin embargo, si alguien rechazaba la amistad de don Vito, éste iniciaba una negociación, económica habitualmente, con él. Don Vito tenía fama de hombre razonable, y puede ser que ese alguien se sintiera tentado de estirar la negociación esperando sacar el mayor provecho posible. Hasta que llegaba un momento en que don Vito, sin variar un ápice sus buenos modales y su amabilidad le hacía “una oferta que no podrá rechazar”. En términos económicos era la oferta menos provechosa para el otro, pero si la rechazaba, moriría sin posibilidad alguna de huir de Lucca Brassi o de cualquier otro de los colaboradores de don Vito Corleone.

La cortesía y el sentido que de la amistad tenía don Vito le lleva a hacerse de rogar y a aparentar sentirse ofendido ante la petición de Amerigo Bonasera. Si se hubiera ofendido de veras por la actitud de Bonasera, no habríamos vuelto a ver a este personaje con vida. Pero finalmente, una vez que Bonasera reconoce que necesita de la amistad de don Vito, éste acepta cumplir la petición de venganza del funerario, por cierto otro gran acierto en la confección del reparto fue la elección de Salvatore Corsitto para este papel. Sin embargo, la petición de Bonasera se ve rebajada, don Vito se niega a matar a los infames que ultrajaron a la hija de Bonasera, aduce que no puede hacerlo porque no sería proporcionado al daño sufrido y porque, aunque no lo dice, Bonasera le ha ofrecido dinero. Sin embargo, sabemos que don Vito puede hacer lo que quiera sin ningún impedimento legal, y que en su “código moral” no existe la proporcionalidad. En efecto, después de que Bonasera haya solicitado el perdón de don Vito, éste le recuerda que si alguien hace daño a un amigo suyo, él lo considerará un enemigo personal suyo también. Es decir, le está  recordando a Bonasera que si no se hubiera apartado de su amistad, o que si no hubiera acudido a la justicia  americana en vez de a él, los dos criminales que atacaron a su hija, estarían muertos, más aún cuando la hija de Bonasera era la ahijada de la señora Corleone, y para un siciliano ese es un vínculo sagrado. 

Quizás la negativa más conocida de don Vito sea la que le da a Sollozzo, y reiterará casi dos años después ante La Comisión, al rechazar participar en el negocio del tráfico de drogas. En este caso también se explica desde la personalidad de don Vito. En primer lugar, no se fía de Sollozzo. En un mundo como el de la mafia, nadie se fía de nadie, pero a pesar de ello hacen negocios juntos porque todos saben qué intenciones tienen los demás, sus objetivos, fuerzas, recursos y apoyos. En cambio, en el caso del Turco apenas lo conocen en EE UU, tiene ciertos contactos en Sicilia que los Corleone no han logrado averiguar en qué consisten y además, la capacidad innata de don Vito para juzgar a los hombres le hace desconfiar aún más de lo normal de Sollozzo. Por eso, enviará a Brassi a averiguar qué y quién hay detrás del Turco. Hasta la reunión de La Comisión don Vito no sabrá que los Tattaglia no eran más que una cortina de humo para ocultar que Emilio Barzini era el verdadero patrocinador de los negocios de Sollozzo en los EE UU, mientras que sus apoyos sicilianos no saldrán a luz hasta la tercera película. Además, a don Vito tampoco le gustó que pudiera haber influencias directas de familias sicilianas en los negocios de EE UU, mejor que cada uno administre los negocios de su casa, y por otro lado, los italoamericanos opinaban que los sicilianos eran demasiado directos y violentos a la hora de resolver los conflictos motivados por los negocios.

Además don Vito tiene otro motivo para rechazar el tráfico de drogas: es un asunto peligroso. Todos los asuntos de la mafia son peligrosos, pero de un lado tienen la posibilidad de evitar injerencias legales, que podrían surgir en el caso de que entraran en el narcotráfico. Todos esos políticos, jueces, etc. que, como amigos de don Vito que son, hacen la vista gorda ante los negocios de la mafia, no harían lo mismo frente al tráfico de drogas por el enorme daño que éstas infringen a la sociedad, por lo que existía la posibilidad de perder todos sus negocios por la acción de la Ley. Sin embargo, don Vito se equivoca; y él lo sabe, de hecho lo tiene previsto. La cantidad de dinero que genera el narcotráfico es tan grande, que tarde o temprano encontrarían algún “pez gordo” de la política al que convencer para que mirase para otro lado. Más peligroso era, en realidad, que al ser tantísimo el dinero que se mueve en torno a los narcóticos que hubiera más bandas, incluyendo las ajenas a la mafia, que quisieran entrar en el negocio. Los mafiosos no eran comunistas, como deja claro Barzini, pero tampoco eran partidarios de la libre competencia, el oligopolio o el monopolio eran preferibles para ellos, y para lograrlo tendrían que eliminar a los nuevos competidores, si éstos, a su vez, no los eliminaban  antes a ellos. Además, su afán monopolista le empujaba a don Vito a rechazar participar en un negocio que no estuviera bajo su control absoluto. El papel de mero financiador y protector del negocio de otro no era algo que ningún jefe mafioso aceptaría de buen grado, y don Vito menos que ninguno.

Emilio Barzini cree que don Vito ha perdido sus facultades y su poder,  y que por otro lado no hay ningún heredero que esté a la altura del viejo don Corleone o que no pueda ser eliminado. Por ello, actuando como jefe, de facto, de todas las familias declara que La Comisión aprueba el tráfico de drogas. La familia Corleone no tiene más remedio que claudicar y aceptar la decisión. Todos, incluso varios miembros de los Corleone, piensan que están acabados, aún retienen parte de su poder y de sus negocios, pero sólo es cuestión de tiempo que desaparezcan, absorbidos o eliminados por la familia Barzini. Sin embargo, don Vito no es “descuidado”, y se ha guardado un as en la manga que propiciará el triunfo de los Corleone: su hijo Michael.

Michael no tiene el mismo encanto personal que su padre, pero ha aprendido de éste el valor de tener “amigos” leales, y se ha dedicado a fondo en demostrar a los más poderosos, pero menos conocidos, que con él al mando disfrutaran de las mismas prebendas y discreción que con su padre. El menor encanto de Michael se debe a que él es más frío que su padre, de cara a tejer lazos de amistad puede suponer una desventaja. Pero de cara a la planificación estratégica es una ventaja, y más aún cuando dicha estrategía requiere del empleo brutal, pero controlado, de la violencia. Así, desde que don Vito se retira, Michael comienza a planear el golpe por el cual vengará todas las afrentas sufridas por los Corleone, acabará con todos sus enemigos y consolidará el poder de su familia en el crimen organizado estadounidense.

En la magistral escena  en que se combina el “ajuste de cuentas” al resto de las familias y a los que osaron traicionar a las Corleone, con el bautizo de sus sobrino, Coppola nos da una lección de narrativa cinematográfica en la forma en que nos presenta definitivamente quién es Michael Corleone. Michael Corleone es el cruel e implacable jefe de la más poderosa familia mafiosa, que es capaz de mentir, sin mover un sólo músculo de su rostro, a Dios, a su hermana y a su esposa. El poder del nuevo don Corleone, del nuevo Padrino es omnímodo, pero a diferencia de su padre, Michael no logrará evitar que sus seres queridos sufran por su causa. 

jueves, 3 de marzo de 2022

HE AQUÍ AL HOMBRE


 “He aquí al hombre” (Jn. 19, 5)



 Con esas pocas palabras Pilato pretende eludir su responsabilidad. Ya ha interrogado a Jesús sobre lo único que le importa, si Jesús es el Rey de los judíos (Jn. 18,  33), si es un rey de este mundo que pueda actuar como “los reyes de las naciones” (Lc. 22, 25). Esos reyes a los que Pilato, al igual que Herodes, teme, pero a los que ambos también envidian y cuyo poder los dos ambicionan sin medida. Jesús no es ese tipo de Rey, así se lo había dicho a sus apóstoles: “yo estoy en medio de vosotros como el que sirve” (Lc. 22, 27). Pilato no puede comprender qué el reino de Jesús no sea de este mundo, pero eso no le importa (Jn. 18,  37-38). El pretor ya tiene la excusa que necesitaba para que sean los sumos sacerdotes y los guardias del Templo quienes decidan la sentencia de Jesús (Jn. 19, 6).


 Los sumos sacerdotes ya habían decidido, incluso antes de juzgarlo, que Jesús debía morir: “Vosotros no entendéis ni palabra, no comprendéis que os conviene que uno muera por el pueblo, y que no perezca la nación entera” (Jn. 11. 49-50). Sin embargo, Caifás no dijo estas palabras pensando en el bien del pueblo de Israel, ni mucho menos pensando en la Salvación de la Humanidad, lo dijo pensando en el mantenimiento de la posición de los sumos sacerdotes al frente del Templo que les confería un gran poder sobre el pueblo de Israel. Si Jesús era el rey que Israel estaba esperando (Mt. 11, 3-7), Jesús era una amenaza para ese poder que había reducido el amor a Dios al amor al Templo, y el fiel cumplimiento de la Ley de Dios, a la mera apariencia de su cumplimiento vacío y opresivo (Mt. 23, 2-26).  Los sumos sacerdotes tampoco han entendido la realidad del reino de Jesús, y tampoco les importa no entenderlo.


 Pilato, Herodes, los sumos sacerdotes, todos se han equivocado al juzgar a Jesús desde el miedo a perder su poder y despreciando a quien desprecia el poder. Han oído a Jesús, pero no le han escuchado, han visto a Jesús, pero no le han mirado. Y allí, en el  enlosado (Jn. 19, 13) del Tribunal de Poncio Pilato siguen sin escucharle y siguen sin mirarle. Seguro que no pudieron mirarle a los ojos, pero tampoco le miraron a las manos.


 Las manos de Jesús están atadas, pero no son las manos de alguien que ha sido derrotado. Las manos de Jesús, con las palmas vueltas hacia el Cielo, son las manos de  quien va a entregar su vida por sus amigos (Jn. 15, 13), en la Cruz, porque “Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del Hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna” (Jn. 3, 14-16). Las manos de Jesús,  con las palmas vueltas hacia el Padre, no son las manos de un rey de las naciones que ha sido vencido. Las manos de Jesús son las manos del Rey que vence a la muerte para curarnos del pecado, porque las manos del Rey verdadero son las manos que curan, son las manos que nos redimen, que son las manos de Nuestro Padre Jesús Divino Redentor Rescatado.




viernes, 11 de febrero de 2022

LAS ALAS DEL BALROG


J. R. R. Tolkien solía afirmar que la invención de lenguas era su vicio secreto, aunque fuera un secreto muy conocido. El vicio, que tampoco es secreto, de sus lectores consiste en debatir perennemente, y sin la posibilidad de hallar una solución, sobre varios de los detalles del legendarium que Tolkien describe somera y ambiguamente. Uno de los asuntos más recurrentemente debatido es, sin lugar a dudas, el referido a la posibilidad de que los Balrogs tuvieran, o no, alas. Tanto es así, que en la Sociedad Tolkien Española usamos los términos conalista y sinalista para definir nuestras posiciones personales al respecto. No puedo evitar mi satisfacción por que se haya extendido por toda la STE el término que acuñé en un debate totalmente informal en el seno del Smial Montaraz de la propia STE, en el que, lógicamente, yo defendía la opción conalista.

Sin embargo, es totalmente cierto que se trata de un asunto al que no podemos dar una respuesta definitiva, ya que, ni el propio J.R.R. Tolkien ni su hijo Christopher nos dejaron ninguna descripción de los Balrgos en que se señale, sin ninguna duda, si eran criaturas aladas o no. Además, si algún día se resolviera este asunto, nos veríamos privados del placer de debatir en torno al mismo, de la forma concienzuda, y rigurosa, pero divertida y amistosa en que lo hacemos. Ojalá estas formas se trasladaran a todos los debates, tanto en el seno de la STE, como en la vida social y política.

Dicho esto, voy a mostrar los argumentos, extraídos de la obra de Tolkien, en especial de El Señor de los Anillos y de El Silmarillion, en los que apoyo mi postura conalista. No puedo afirmar que dichos argumentos sean las pruebas definitivas de que los Balrogs tuvieran alas, pero espero, al menos, animar a que el debate continúe y con el mayor número posible de aportaciones.

Los Balrogs eran Maiar, el grupo más numeroso de entre los Ainür, los espíritus sagrados surgidos del pensamiento de Eru Ilúvatar. Los Maiar prestaban servicio a los Valar que eran los Ainür reconocidos como los Poderes a quienes Eru encomendó la finalización y salvaguarda de Arda y de sus criaturas. Varios Maiar desempeñan un papel fundamental en el desarrollo de la historia de la Tierra Media. Melian protegía el Reino de Doriath frente al poder de todo un Vala como era Melkor. Sauron fue el lugarteniente del primer Señor Oscuro, y llegó a convertirse él mismo en Señor Oscuro. Uinen era la protectora de los marineros ante la furia de su esposo, el también Maia, Ossë que durante un tiempo sirvió a Melkor. También eran Maiar los miembros de la orden de los Istari: Gandalf, Saruman, Radagast y los dos magos azules. Arien era la Maia que dirigía la nave del Sol y Tilion era el que dirigía al de la Luna, en sus respectivos viajes por el firmamento.

Los Maiar que se convirtieron en los Balrgos se pusieron al servicio de Melkor en su rebelión contra Eru, y contra el resto de los Valar. Como los Maiar son seres espirituales necesitaban tomar una forma corpórea para intervenir en Arda. La forma que dichos Maiar adquirieron les supuso el nombre de Demonios de Poder, que es el significado de la palabra sindarin Balrog o de la quenya Valaraukar. A diferencia de los orcos, trasgos, trolls, e incluso de los Nâzgul, los Maiar que siguieron a Melkor, y por lo tanto los Balrogs, mantuvieron su capacidad de discernimiento, voluntad y libertad de decisión. Eran servidores voluntarios y conscientes de Melkor. Los Balrogs respondieron a llamada de socorro de su Señor, al que llevaban esperando varias edades, para protegerle de Ungoliant, quizás otra Maia corrompida por la codicia, pero que no reconocía a nadie como su Señor, ni siquiera a su “aliado” Morgoth.

Cuando, poco después, Fëanor quemó los barcos Teleri tras desembarcar en Beleriand, las llamas de las naves fueron vistas por los Noldor que fueron abandonados al otro lado del mar, pero también por las huestes de Morgoth. A pesar de enfrentarse a un enemigo que los superaba en número, Fëanor y los suyos estaban derrotando a los orcos de Morgoth. Cegado por su ansia de venganza y dominado por la ira, Fëanor avanzó sin esperar al grueso de su ejército, hasta que junto a unos pocos compañeros se vio rodeado por varios Balrogs a los que se enfrentaron sin dudar. A pesar de todo el dolor causado por la locura ególatra de Fëanor hay que reconocerle que fueron necesarios varios Balrogs, entre ellos su líder Gothmog para abatir, herido de muerte, al hacedor de los Silmarills.

Los Balrogs participaron también en el ataque a Gondolin. Echtelion de la Fuente se batió con Gothmog en un combate que terminó con la muerte de ambos. Protegiendo la evacuación de los supervivientes de Gondolin, Glorfindel entabló frente a otro Balrog un combate a muerte que produjo la caída de ambos por un precipicio abismal.

Después el viaje de Eärendil y Elwing a Valinor, los Valar enviaron a sus ejércitos a luchar contra las huestes de Morgoth en Beleriand. Durante la Guerra de la Cólera, la mayoría de los Balrogs fueron destruidos, salvo unos pocos “que se escondieron en cuevas inaccesibles, en las raíces de la Tierra”

Uno de esos Balrogs, que conocemos como el Daño de Durin o el Balrog de Moria, se enfrentó a Gandalf en el puente de Khazad-Dum. Tolkien nos ofrece, a través del Daño de Durin, la descripción más exhaustiva, aunque en realidad es muy somera, de los Balrogs. La mayoría de los argumentos que se esgrimen en el sempiterno debate sobre las alas del Balrog proceden de dicha descripción.

Aunque los anillos que Sauron entregó a los enanos no lograron doblegar su voluntad, les incrementó el deseo por el oro y las gemas. Cavaron más y más profundamente en sus minas de Khazad-Dum hasta que se encontraron con el Balrog que destruyó su Reino. Por eso, cuando Legolas reconoce en esa criatura que les persigue a un Balrog (quizás por algo que se cuenta en una de las primeras versiones de La Caída de Gondolin), Gimli sabe que se trata del Daño de Durin. Gandalf, por su parte, también sabe que ese enemigo es un Balrog, un Maia como él mismo, pero reconoce que está muy cansado para enfrentarse a él. Los Istari tenían vetado el uso pleno des sus poderes en la Tierra Media, por eso Gandalf luchó contra el Balrog en inferioridad de condiciones.

Tolkien nos presenta así la escena: “El enemigo se detuvo de nuevo, enfrentándolo, y la sombra que lo envolvía se abrió a los dos lados, como dos vastas alas”. Esta frase parece dar la razón a los sinalistas. En buena lógica cabe pensar que si aquello que se despliega era “como dos alas” no serían alas, sino que algo que se parece, que recuerda a las alas. Es más lo que se despliega es una sombra, no es ninguna materia tangible que pudiera conformar las alas del Balrog. Visto así, esta frase nos indica que el Balrog carece de alas, sin embargo, al igual que no todo el oro reluce, no todas las alas son como esperamos que sean.

Unos párrafos más abajo, Tolkien relata como el Balrog se prepara para el duelo contra Gandalf: “El balrog avanzó lentamente hasta el puente y se enderezó hasta alcanzar una gran estatura y extendiendo las alas de muro a muro…” Si usamos de nuevo la lógica, podemos afirmar que si el Balrog extiende las alas es debido a la sencilla razón de que, efectivamente, tiene alas, y que las puede extender a voluntad. En este caso, está claro que su objetivo no es volar, sino amedrentar a aquel anciano “gris y encorvado” que se le enfrentaba. Sin embargo, no podemos quitarnos de encima la sombra de la duda que provoca la primera frase citada.

Debemos recabar más información que nos permita resolver este empate técnico. Es el momento de escuchar a los testigos presenciales del combate entre Gandalf y el Daño de Durin. Voy a comenzar por el segundo testimonio que podemos encontrar en El Señor de los Anillos, que nos lo brinda Gimli, hijo de Glóin. Aunque su testimonio pueda parecer sólido, hay que recordar que los enanos no se dejan influir por nadie, así que, lo que Gimili afirma es, sin lugar a dudas, cierto. Después de abandonar Lothlorien lo que quedaba de la Comundiad del Anillo desciende en barcas por el río Anduin. En un momento dado, son atacados por orcos que les disparan desde las orillas, y desde el cielo por una criatura alada que es vitoreada por los orcos. Legolas, usando el arco que había recibido en Lothlórien, dispara y derriba a tan terrible criatura, aunque reconoce que no sabe a quién ha disparado. Gimli afirma que él tampoco, pero dice que esa criatura alada “Me recordaba demasiado a la sombra de Moria… a la sombra del Balrog” Frodo es el único que se atreve a decir que no se trataba de un Balrog y tiene razón. Sin embargo, si esa criatura alada le ha recordado a Gimli al Balrog, es lógico pensar que ha sido por las alas de la criatura que Legolas ha abatido. Pero nos volvemos a encontrar con al sombra de la duda sobrevolando nuestro debate.

Mas, ¿y si fuera justo esa sombra la pista que necesitamos para emitir una opinión fundada sobre las alas del Balrog? Aragorn, hijo de Arathorn, tiene algo muy importante que decirnos. Cuando la Comunidad del Anillo es recibida por los Señores de Lothlórien, Celeborn se asombra de que solo sean ocho, echando en falta a Gandalf. En ese momento Aragorn les informa de la triste noticia de que Gandalf había caído en Moria. Dada la gravedad de la perdida; Celeborn solicita que les cuente como sucedió. Aragorn toma la palabra y les narar todo lo que aconteció desde que intentaron el paso de Caradhras, hasta que llegaron a Moria, y cómo después en el puente de Khazad-Dum se encontraron con “Un mal del mundo antiguo me pareció, algo que nunca había visto antes. Era a la vez una sombra y una llama, poderosa y terrible”.

Las descripciones de los Balrogs incluyen al fuego y la sombra como sus características principales, de hecho en Moria, Gandalf ha oído que los orcos repiten continuamente la palabra ghash, fuego. Así que podemos formular la hipótesis de que en el momento en que los Balrgos tuvieron que tomar una forma corpórea, esta estuviera formada con fuego, y con la sombra que sus llamas proyectaba. Es decir, la materia del cuerpo de los Balrogs no sería “carne y hueso” sino que “fuego y sombra”. En tal caso, puede ser lógico deducir que la sombra que se despliega a los dos lados del Balrog son, de hecho, sus alas. Tan solo, hay que tener en cuenta que nos son unas alas, al igual que todo su cuerpo, como las que estamos acostumbrados a ver en las aves, o las que sabemos que tenían algunos reptiles prehistóricos, o los dragones o los ángeles caídos que comparten con los Balrogs la condición de demonios.

Todo esto sólo explica mi postura favorable al conalismo, pero no creo que pueda cerrar el debate sobre las alas del Balrog. En realidad, solo contamos con nuestras propias interpretaciones de las someras descripciones que Tolkien ofrece sobre los Balrogs, así que sólo podemos movernos en el campo de las hipótesis. Sin embargo, creo que esto es una verdadera suerte, porque así podemos continuar debatiendo y debatiendo hasta el día de la Dagor Dagorath.


 



Mi opinión (positiva) sobre La Odisea de Cristopher Nolan

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